#REDCA10 Madrid

«Consultoría artesana». A oídos de una persona con años de experiencia en el sector y que nos acompañaba ayer en Madrid; “un antónimo”. Dos palabras colocadas la una junto a la otra que pudieran entenderse casi como opuestas. Una pareja extraña que te obliga a parar y pensar. Y esta, a mi entender es la principal virtud y función de la declaración; “consultoría artesana” y la propia red. 

La diversidad entre las personas que conformamos este lugar hoy es muy grande. A veces, en muchos intercambios sobre nuestros proyectos y enfoques, tengo la sensación de utilizar palabras similares para referirnos a propuestas muy diferentes. Cada práctica y persona es un mundo. Biografías particulares, proyectos peculiares y personalidades fuertes. Planetas, hoy conocíamos un poco más sobre la composición del anillo de Saturno, parte de un sistema en longitudes y latitudes bien distintas.

 #REDCA10 en Madrid

REDCA son nuestros encuentros. No nos necesitamos. En este punto no nos sentimos “obligados” a afectarnos ni a construir en colectivo. Cada cierto tiempo recorremos una buena cantidad de kilómetros para compartir apenas unas horas de trabajo. En alguna ocasión compartiendo proyectos y aprendizajes concretos. En todas compartiendo viajes personales/profesionales. 

Nos encontramos primero en internet. Alguien proponía un contenido en su blog y las conversaciones se entrelazaban. Hoy también. A otro ritmo, con otra cadencia, con estilos más diferenciados y rutinas distintas. En estos viajes de uno hacia al otro y viceversa hay también modos y maneras. Confrontación, adulación, parafraseo, duda, reacción, lectura sin conversación, conversación sin lectura…

Algo que compartimos en nuestra mayoría es el uso que damos a nuestros blogs. Con diferentes palabras solemos compartir que escribimos para explorar los temas que nos ocupan. Gustamos de leer y gustamos de escribir. Se trata de un ejercicio de conversación con nosotros y nosotras mismas. Una suerte de bitácora o diario personal público. Subrayaba justo esta semana este párrafo de Ursula K Le Guin:

“Cuando puedo usar la prosa, como sucede en mis historias, como manera directa de expresar mi pensamiento, no para decir algo que sé o en lo que creo, no como vehículo para transmitir un mensaje, sino como exploración, como viaje de descubrimiento que resulta en algo que yo desconocía antes de escribir sobre dicho tema, entonces siento que la estoy usando correctamente”

URSULA K LE GUIN

En el mejor de los casos esta se amplia a través de los comentarios y la redacción de otros posts inspirados por el nuestro. Viajan y llegan a lugares insólitos a través de twitter principalmente. Sin descartar ni menospreciar toda la fuerza que tienen estos impactos, por ejemplo en una función prescriptora de nosotras mismas, el post ya cumplió su función cuando se publicó. 

En esta escritura nos mostramos en fondo y forma. No es solo el contenido que elegimos para compartir es como decidimos contarlo. Me atrevería a decir que es sobre todo aquí donde nos mostramos como profesionales y personas. Dejamos entrever patrones que se repiten, lecturas inspiradoras, influencias inconfesables, pasiones, filias y fobias. “Parte de mi recurso es mi singularidad”, tengo recogido en mi cuaderno como uno de los apuntes de la jornada.

Imaginaros esto en directo. Paramos, porque ya os he confesado que desde mi punto de vista REDCA es una manera de hackearnos. Nos contamos, compartimos momento, proyectos, dudas, intuiciones, algún dolor… En cómo nos contamos y escuchamos, como si fuera la música, vamos compartiendo nuestros enfoques y perspectivas. No es lo que decimos, es la forma. Recitamos nuestros posts, unos hipnotizadores, otros más balbuceadores, con música de swing, ranchera, canción protesta, son cubano… Nos escuchamos a nosotros y nosotras mismas cuando hablamos y cuando continuamos la conversación. Y no me parece mal. 

Sobre lo que dicen los demás la escucha deriva desde una especie de sordera cómplice hasta una afección absoluta pasando a veces por divertidas batallas de gallos y algún silencio sostenido.

Yo me llevo muchas pequeñas ideas y el ejercicio de haber construido dos o tres maneras de unirlas. En estos cuentos aparecen las palabras; silencio, política, noviolencia, trazabilidad, google site, sesgos, datos, lecturas, obligación, derecho, antiemprendizaje, caórdico y satisfyer. 

Gracias singulares que hacemos REDCA. Ganas de leer a mis compañeros y compañeras.

Las cuatro habitaciones del cambio. Profundización

Country week tennis, 5 January 1937, by Sam Hood. Flickr Commons

En el contexto de acompañamiento de un equipo surgió la necesidad de conversar y reflexionar juntos sobre el CAMBIO. Cuando me llegan este tipo de demandas en mi cara se lee algo así como “No hemos trabajado más que sobre la gestión del cambio en este tiempo” y algo de “¿Cambio?, ¿Cambio?, ¿Qué cambio?”.

Mi siguiente reacción es vivirlo como una oportunidad. Rescato todo lo escrito, todo lo preparado, mis dudas, modelos, … y comienzo a tejer con diferentes materiales. En el contraste con el líder la sensación fue de borrachera. A veces me pongo estupendo y aprovecho cualquier ocasión para compartir licores sin medida hasta cantar aquella de “Cambia todo cambia”.

Decidimos utilizar un único modelo para hacerlo más comprensible. Descartando otras miradas me decidí por profundizar sobre una herramienta que utilizo mucho desde que la descubrí de la mano de Georg Senoner; las cuatro habitaciones del Cambio en Claes Janssen. Ya la citaba en este material de Otoño de 2011 así que me acompaña hace algún tiempo. 

Janssen cuenta en una web bastante desactualizada (aquí su versión moderna. Aviso que más comercial) su primer acercamiento al tema que fue el germen del modelo:

Trabajando en la renovación e innovación comenzó pensando en dos arquetipos puros. Por un lado personas proclives al cambio y en el otro de aquellas más reactivas y defensivas ante lo nuevo. Profundizando en el modelo comenzó a complejizarlo. El siguiente paso consistió en detectar aspectos de acción y reacción en cada uno de estos arquetipos. 

Desde este marco cuando trabajamos con este modelo en profundidad la primera pregunta que realizamos es pensar en una persona que desde su opinión fuera resistente al cambio y en otra que se sitúa a favor del cambio. Cuando tienen a estas personas les pido que las describan. Podemos rescatar preguntas diferentes; actitudes, tipos de roles, proyectos en los que trabaja…

Más tarde el ejercicio consiste en ver aspectos positivos y negativos de cada una de estas maneras de estar en relación a la gestión del cambio. 

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Modelos, herramientas y contenidos para el cambio personal y colectivo

Hace unos años decidí trabajar desnudo. Me sobraban las técnicas. Me estorbaban. Me hacía sentido esa invitación de Minuchin a olvidarnos de lo aprendido para que volviera de una manera más natural y personalizada. Escribí un post en ese momento. Lo vuelvo a leer y veo que el streptease me permitió incluso compartir un pequeño fracaso. 

Hace unas semanas participé en un espacio donde fui “facilitado”. Fue más que interesante. La dinámica estaba sostenida entre muchas personas y algo me llamó mucho la atención; a solicitud del grupo había un acuerdo para interrumpir la tarea y dedicar unos minutos a otra tarea más física que pudiera ayudarnos a recuperar la energía. Todo se paraba y, por ejemplo, saltábamos por el espacio. No sé a dónde os lleva esto que os cuento. Yo todavía transitó entre dos sensaciones:

  • Desde mi manera de trabajar percibir que la energía baja es un síntoma. No tengo que apagarlo o volver a encenderlo. Me pregunto qué es lo que no funciona, a veces abro la reflexión al grupo sobre cómo podemos reajustar la tarea, pregunto por si algo estábamos tocando que es importante y aún no hay permiso,…
  • Por otro lado hay algo en la activación corporal que me coloca en una manera más activa en la tarea. En nuestra capacidad de diseñar también las emociones colectivas y los procesos creo que hay algo de esta manera de incidir en las dinámicas de lo que aún podría aprender.

Os cuento esta pequeña anécdota que podría ser otro post para conectar con el comienzo del texto; los contenidos, modelos y herramientas. Por cierto en ese texto que no voy a escribir ahora sobre la “facilitación energizante” creo que también citaría a este precioso texto de Genís Roca que leía estos días. 

En el trabajo que hago de acompañamiento a organizaciones en el último tiempo cada vez tiene más espacio la formación. 

Sigo creyendo que no hay cambio en una organización si las estructuras no varían, si las personas con poder no deciden ceder el control y apuestan por la confianza. 

A veces nos piden modificar las organizaciones desde procesos de consultoría o formación. No podemos. Nos piden hablar de compromiso y pertenencia como si nombrarlas hiciera magia. El diagnóstico detrás de la demanda de una propuesta formativa es parecida a “mis trabajadores no saben trabajar en equipo”. No descarto de primeras que esto no sea así pero si las personas no sienten que tienen capacidad de incidir en la organización estas invitaciones se perciben incongruentes y la situación grita hasta ensordecer cualquier sesión brillante. 

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Principio rector, relato de la organización, futuro emergente y propósito evolutivo

 

Sé que también os ocurre a vosotros y vosotras. A veces tengo la sensación de esta atendiendo a una idea que coge una forma diferente a las anteriores, se parece a cosas que he leído, escrito, escuchado y tiene algo de todo esto y además, quizás por la capacidad de mezcla, comienza a ser algo nuevo. Ya me he creído en alguna ocasión anterior “inventor” y por eso sé que lo que está ocurriendo no es tan importante pero reconozco que es una sensación con la que disfruto.

Leyendo primero sobre Holacracia y más tarde, hace ya un tiempo, el trabajo de Frederic Laloux y su conceptualización sobre “Propósito evolutivo” me conecto con fuerza con otra idea con la que hemos trabajado en organizaciones y que yo aprendí de la mano de Katia del Rivero; el “Principio Rector”.

Principio rector

Se trataba de preguntar a la organización por el motor que lo impulsó en el comienzo. Lo que la organización es en esencia. Qué es lo que ofrece a la sociedad. ¿Qué es lo que no podemos dejar de hacer? Aquella fuerza que le ha permitido sobrevivir a situaciones críticas.

La metodología desarrollada por Rivero tuvo mucho éxito entre las personas que participamos de aquellos encuentros formativos. Generábamos junto a la organización un listado de aspectos claves que luego ordenaban en un ranking donde se seleccionaba el aspecto clave y luego se ordenaba el resto en relación al apoyo a este principio guía.

Nos servía para reflexionar sobre las claves que eran importantes para las organizaciones con las que trabajamos. Además y como resultado del ejercicio generabamos un pequeño ranking o escalera con el poder que tienen todos los modelos que pueden atrapar la realidad y simplificarla.

Reconozco que mi mirada a este concepto y sus metodologías siempre ha sido más “constructivista”. Creo que lo realmente interesante de este ejercicio son las conversaciones que se generan y la simplificación que ayuda a dar pasos.

Además rescato del concepto algunas claves muy importantes en mi aproximación al trabajo con organizaciones. Necesitamos mirar al origen de las organizaciones, sus primeros pasos, a las personas que dieron ese paso, sus motivaciones y objetivos. Escuchar las metas para las que surgió la organización y comprender sus motivaciones iniciales nos hace sensibles a posibles rupturas origen de las dificultades actuales. ¿Ha podido sentir alguien que hemos dejado de ser leales a los valores originales? ¿Hemos olvidado a las personas pioneros y sus intenciones? A veces esta ruptura puede manifestarse con el cambio de una imagen corporativa por ejemplo.

Los espacios para reconectar con el origen son una oportunidad para dotar de mayor congruencia y sentido a la organización. Además cuando miramos a la historia de la organización podemos atrapar algunas otras claves que pueden ser importantes para entender el momento actual y estar abiertas al futuro que emerge. Escribimos hace unos años en este blog sobre la construcción de los relatos.

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RHENDICIÓN 2019

El 2018 fue un año “Mugalari”. Físicamente crucé algunas fronteras. En los contenidos he seguido uniendo puntos y atravesando disciplinas, en este año en el que murió el inspirador pontificador Jorge Wagensberg.

Esta vez quiero desearos un año de RHENDICIÓN.

No descarto que desearlo no sea parte de una paradoja: O sale de dentro o es contradictorio. Quizás me lo deseo a mí mismo y, si se suman  más personas, que sean bienvenidas.

Sé que no es estrategia para todos. Sé que hay mucha rabia. Si hemos conseguido mantener despierta nuestra conciencia, vemos que hay mucha información a nuestro alrededor que alerta a construir muros, trincheras, ingeniosos argumentos y otras medidas de autoprotección.

La acumulación de fuerzas sigue siendo la estrategia más reconocida. Seamos más y más fuertes, mostrándonos con una mezcla de rotundidad, denuncia y acusación.

Bueno, pues para este 2019 yo deseo un año de acumulación de debilidades. ¡ME REHINDO!

No pasa nada si no compartís conmigo esta necesidad. No voy a discutir. Por mi parte, escucharé, conversaré, leeré, escribiré y dibujaré, queriendo comprender otras miradas. Voy a seguir mirando qué efecto tienen los ladridos, los insultos, las incongruencias, el cinismo, la desconfianza… Este año, en el desencuentro, quiero volver a mirar hacia dentro. A cuestionar mi mirada y propuesta.

Esto no significa que me vaya a plegar, sumar a lo que propongáis. Es una escucha revolucionaria. Quién sabe si llevando estas palabras a mi interior no acaben resquebrajando alguna de estas realidades que cogen forma y dan miedo. Quién sabe si pudiera ser una especie de revolución silenciosa, un terremoto de RHENDICIÓN. Quién sabe…

Que os vaya bonito y cómo deseaba estos días a unas amigas: ¡Que 2019 nos vuelva a pillar desnudos!

Athletic club: Identidad y compromiso en tiempos TRANS

Hace unos días buenos amigos conversábamos sobre fútbol y circunstancias en un chat de whatsapp. No es un tema sobre el que acostumbro hablar, no tengo ni idea de darle al balón. Realmente no se hablaba de deporte, el intercambio de mensajes iba sobre algo un poco más complejo; el Athletic de Bilbao. Y en concreto sobre la salida de un joven portero formado en la cantera y por una suma millonaria.

Nos retamos a escribir unas líneas más y la lanzamos a la vez siguiendo un pequeño juego estival. Permitidnos la ligereza y en el caso del que firma estas líneas la absoluta falta de criterio respecto a esto de pegarle a un balón. A lo largo del día ellos van a compartir su perspectiva en sus blogs:

“Diosen gauzak” (Cosas de Dios/es). Esta es la frase con la que resumió mi monólogo mi hija hace ya unos años cuando le intentaba transmitir cuatro pinceladas de cultura religiosa apoyándome en el retablo de una iglesia de pueblo. Explicar y transmitir siglos de cultura religiosa a una generación absolutamente laica, cuándo quién habla ya hace años que navega en otras trascendencias no tan “católicas”.

A veces creo que algo parecido sucede con el Athletic. En el caso de la religión mi desafección es total sabiéndome atravesado por ella. A veces pienso en eso de desaprender cuando en algún funeral permanezco en silencio mientras otros recitan las oraciones que conozco. Con el Athletic es parecido; distancia absoluta mientras me costaría no recitar alguno de los versos cuando suena el himno de Bernaola.

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Pensamiento mágico y consultoría artesana #redca8

Zaragoza mediados de Julio. Son las 9 de la mañana y vamos saludándonos con verdadero afecto en torno a un café. Vamos a trabajar todo el día compartiendo nuestras experiencias en los últimos meses y desentrañando algunas claves de nuestra profesión. Somos consultores y consultoras y nos decimos artesanas.

Uno por uno, siguiendo las líneas que habíamos escrito con anterioridad en un documento compartido en la nube, fuimos compartiendo el momento en el que estamos, los proyectos en los que invertimos nuestra energía, luces y sombras.

Creo que fue a última hora de la mañana cuando una compañera señaló como algunas demandas de nuestros clientes solo se podían entender desde una suerte de Pensamiento Mágico: “Te piden que des una vuelta a su proyecto en un mes, que se duplique la venta, que las personas trabajen más motivadas,…” Se refería a encomiendas imposibles y yo escuchaba también la complejidad de los procesos, las expectativas que configuran realidades, los proyectos como una suerte de destino compartido entre cliente y consultor/a, el éxito como el resultado de apuestas personales, dinámicas colectivas y azar,…

Y entonces declaré ante mis compañeros y compañeras que mi propósito en estos momentos era desentrañar los secretos del Pensamiento Mágico para usarlo de manera más consciente en los procesos de acompañamiento a personas, equipos y organizaciones. Me recordaba una amiga esta tarde el primer libro de aproximación a las organizaciones desde la mirada sistémica, aquel “El mago sin magia” de Mara Selvini. Amalio que está entrenado, entre otras batallas, en la sistematización y paquetización de procesos complejos le dió un nombre a esta vocación: “Magic Thinking Officer”. (Un guiño a nuestro amigo Fernando de la Riva un verdadero “fan” de los anglicismos)

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