¿Para que engordamos? Si, creemos y yo lo hago, que todo lo que ocurre en los sistemas, personales, familiares y organizacionales, sirve a un propósito; ¿para que engordamos?
Cómo solemos preguntar en las organizaciones y en sesiones de coaching; ¿Para que otro problema es este problema solución? Y aquí cada uno comenzamos a dar vueltas a nuestra cabeza y estomago.
Los animales engordan conscientes de las estaciones, del cambio determinante en el clima, de su contexto y de los retos que trae este nuevo tiempo. Engordar, en el mundo animal, es hacerse con esa reserva de energía necesaria para afrontar este periodo que se acerca, que sabemos va a ser exigente y necesita de más energía, de combustible para un viaje sin apenas gasolineras.

Conscientes de lo que esta por venir, conectados a un saber colectivo y ancestral, habiendo percibido los cambios en el clima que anticipan un invierno más o menos duro, los animales se SOBREalimentan hoy para SOBREvivir mañana.
Y estaréis pensando en lo que nos diferencia y en como nuestro engordar no esta tan conectado con lo que es funcional. Y más cuando cogemos distancia del origen de nuestra necesidad de hacer más grande nuestro cuerpo y solo nos podemos fijar en círculos más pequeños ligados al placer a corto plazo, la glotonería (que entiendo que tiene diferentes caras y una es la de comer más),…
Si. Y además quiero pensar que hay algo de esto que nos une al resto de animales que también funciona. Creo que engordamos atentos a lo que ocurre y a nuestra interpretación de los datos. Sentimos que necesitamos más para dar más.
Y entonces esto no se trata únicamente de comer menos, hacer dieta, movernos más rápidos, equilibrar lo que entra con lo que sale,… no solo. Comparto dos claves que pudieran interesarnos a quienes un día intuimos, como en Juego de Tronos que “The winter is coming”… 😀