Kukutza ya es (parte de nuestra) historia

Para cuando arropé a los míos y los deje bien cubiertos de jarabes y mantas las manifestaciones habían sido disueltas a pelotazos y ya solo había espacio para protestar quemando contenedores y cortando carreteras.

Por lo que leo en la prensa trasladado por periodistas, redactores y políticos todos llegamos a la misma hora.

Es posible además, que como me ocurrió a mi, solo les diera tiempo a pasarse por el casco viejo. Que cuando se dirigían hacia Rekalde no encontrasen ningún autobús que llegara al barrio.

Que cuando se dirigían hacia el ayuntamiento para mostrar su indignación algún amigo o amiga les llamará para decirles que se dieran la vuelta que ya habían vuelto a cargar y no había forma de manifestarse.

Es posible que si leían la crónica ciudadana a través de redes sociales pusieran en cuarentena alguna informaciones que apuntaban a heridos refugiados en la iglesia de Rekalde, cargas en los portales, robo de partes médicos en el ambulatorio,… Alguien incluso pudo pensar que ese video que corre en la red de unos uniformados destrozando a patadas una persiana de un bar fuera un montaje.

Yo entiendo que con nuestras agendas ocupadas solo llegáramos al humo de los contenedores. No pudimos conocer apenas Kukutza en funcionamiento. Los conciertos eran tarde –la acústica tampoco era tan buena-, las camisetas que serigrafiaban solían ir de la “S” a la “XL” y nosotros necesitamos otra medidas, se empeñaban en cocinar sin carne, …

En el ultimo tiempo tampoco pudimos estar en todo; Cuando vino Subirats y cia desde Catalunya. El concierto de Zea Mays. Manifestaciones multitudinarias y solo violentadas por los pelotazos.

Vamos. Que lo que nosotros vimos fue el humo. Fueron las carreras. Las carreteras cortadas y eso solo puede ser señal de una cosa. Lo tenemos grabado a fuego. “Son los de siempre” o como le gritaban un policía a mi amigo Luix después de una de las cargas y mientras se sentaba en el suelo; “Sois los del tiro en la nuca”.

Una opción para entender las declaraciones del Sr Azkuna, es que llegaron tarde y solo vieron una fotografía de toda la secuencia. Otra opción es pensar que el guión ya estaba escrito y que se han movido los hilos necesarios para que todo encajará a la perfección.

Es como si hubieran ido a las cavernas a buscar las hachas y las serpientes que otros abandonaron para seguir blandiendo los argumentos que siempre les han servido. Más altura política señores, por favor. La necesitamos en este momento y para el futuro de las personas que vivimos en este pueblo.

Hoy mismo nuestro alcalde habla de amenazas a concejales, los destrozos, pide a Kukutza que condene la violencia,… ¿Cuál de las violencias?. Si pudiéramos pesar las violencias ejercidas por las fuerzas  el desequilibrio sería brutal. ¿Porque esta necesidad de hacer hincapié en la ultima parte de esta larguísima historia? ¿Porque no reflexionamos sobre los meses de encuentros, conversaciones, llamadas, mediaciones, reivindicaciones lúdicas, lipdub, documentales, argumentos de personas referentes, apoyos de personalidades destacadas, apoyo incondicional de tres generaciones de Rekaldetarras,…?

Y si buscamos otras informaciones que, al menos, complementen las voces amplificadas de políticos y policía os recomiendo algunos enlaces:


Me ha gustado especialmente como lo cuenta mi amigo Javi. Me parece importante que Imanol y Txetxu vuelvan a hacerse presentes y mostrar la lucidez a la que nos tienen acostumbrados.

Casi me sorprende leer algo tan interesante como este articulo en un blog –no cualquiera- del grupo correo. Ramon Zallo escribía, con el edificio aun en pie, un texto muy didáctico para entender la situación.

El trabajo de periodismo humano y su streaming fue el que me enseño la pesadilla hecha realidad –kukutza cayendo-. Irola irratia informo contra viento y marea aunque yo no pude escuchar su emisión. El propio blog de Kukutza pudo recoger una línea de tiempo que ayudaba a entender. Su pagina de Facebook sigue compartiendo información.

Y el edificio industrial que albergaba Kukutza III ya es escombro. Es horrible. Es triste. Tengo rabia. Solo me calma la certeza de saber que algo de toda la energía puesta en este proyecto y en su defensa nos toca, nos cambia y en estos momentos, en decenas de barrios, jóvenes y no tan jóvenes estarán creando sus proyectos de autogestión.

Lo retuiteaba esta mañana y me gusta pensar en esto que compartía Unai_Maleski

«No es síntoma de buena salud el estar perfectamente adaptado a una sociedad enferma» – J. Krishnamurti.

Hablemos de cómo hablamos

Cuando llevaba unas semanas trabajando en la asociación Bidegintza, mi primer contrato y que duro 10 años, nos convocaron a un encuentro que llamaban de supervisión. Lo facilitaba una compañera del equipo, Ana. Éramos tres personas que acabábamos de llegar. A mi las preguntas me despistaban, nunca pensaba que me ofrecieran un espacio así. Nos proponían hablar de nuestra experiencia de aterrizaje en el proyecto. Una forma de hacerlo mejor y aprender; nosotros y el resto de las personas de la organización.

En los años en los que trabaje en esta entidad de desarrollo local disfrutamos de estos espacios de manera habitual. A los encuentros de supervisión de casos le seguían algunas reuniones más centradas en la organización, algunas toma de decisiones, unificar criterios, dibujar horizontes, despedir compañeros veteranos, acoger nuevas incorporaciones, relevos en la dirección,…

erraldoiiak by gallas

Iñaki Aranberri primero y luego Alicia Cabrejas. En un par de ocasiones Jesús Hernández Aristu. Espacios de dos horas dónde todas las personas del equipo íbamos tomando la palabra para compartir perspectivas. No buscábamos consenso, queríamos escucharnos y nos ayudaba la presencia de alguien ajeno que solo en contadas ocasiones devolvía sus sensaciones o proponía algún tipo de dinámica –un grupo de personas a los que nos gustaba entrar a todos los capotes-

En ese tiempo me forme como psicoterapeuta sistémico en la EVNTF y como supervisor con Jesús Hernández Aristu. Buscaba hacer mejor mi trabajo y las herramientas y dinámicas que conocía en estos espacios más organizacionales me seducían por el impacto en mi manera de hacer y en el del resto.

Aquí comencé a entender que:

  • algunas cosas que ocurren en personas son solo resonancias del sistema.  El sistema quiere permanecer a toda costa y utiliza a los elementos que lo conforman para este fin.
  • las emociones no son ruido en la comunicación. Son la comunicación, lo que nos importa conocer. Lo que prevalece en caso de incongruencia.
  • la figura del chivo expiatorio es como una carrera de relevos. Por alguna extraña razón la silla permanece para que la ocupen diferentes personas a nuestra conveniencia.
  • lo que parece lineal y sencillo es siempre circular y complejo. Que los clavos llaman a los martillos y no es tan sencillo señalar culpables.
  • los problemas son apasionantes y de condición adictiva

Y puse toda la energía, desde entonces hasta hoy, en entender esos círculos que empujaban hacia un lugar o hacia otro la realidad de estas organizaciones y familias. Explorando el cerca-lejos como lugar, girando la silla, cambiando de jersey,…

Escuchar, escuchar y escuchar. Y cada vez apagando más la radio del contenido para subir el volumen de las emociones. Y dejar de mirar tanto en las personas señaladas, a las que solo podemos ver como algo más grande de lo que nos dibujan, y devolver imágenes que explican relación.

Sobre esta manera de estar y lo que necesitamos para entrenarnos en estas habilidades es por dónde quiero profundizar en los próximos meses. Seguiremos compartiendo.

Innovación vintage

En el ultimo tiempo y cuando pienso en innovación siempre me viene a la cabeza las aventuras de Doc y McFly en “regreso al futuro”. Me vuelve a ocurrir conversando sobre los retos de los servicios sociales en el marco de una nueva colaboración con Fundación EDE.

Lo comentaba de pasada en el ultimo post. Estoy leyendo “La cocina al desnudo” de Santi Santamaria. Es el séptimo libro de cocina del verano, no aprendo recetas, aprendo de la vida y acompaña maravillosamente mi decisión por adelgazar.

Cacharros by gallas

Creo que los seis puntos con los que resume el autor su cocina son aplicables a otros sectores y actividades como reto para la excelencia; Cultural, natural, evolutiva, social, artística y universal.

Su visión del progreso nos remite a reconectar con nuestra historia, con lo autóctono, apostando por la sencillez, profundizando en la experiencia y evolucionando con las nuevas herramientas con precaución con los artificios que disfrazan.

Las mismas inquietudes que hicieron hace unos años distanciarse de practicas más “industriales” a los compañeros y compañeras que crearon y/o auparon la etiqueta “artesano” para referirse a la consultaría.

Cuando pienso en los servicios sociales, el tercer sector y las iniciativas volcadas en la mejora de la calidad de vida de las personas más vulnerables esta certeza de necesidad de reconexión la concreto en algunas ideas:

  1. Frente a la reducción de proyectos y normas centrados en los procesos personales y familiares volvamos a pensar en los barrios. En los lugares dónde la gente se conecta y se desconecta. Recuperemos la conversación, los espacios de encuentro, las fiestas populares, lo pequeño,…
  2. Si el problema estriba en que somos dependientes de modelos de acción social “conservadores” generemos acción autónoma. Busquemos nuevas fuentes de financiación. Redes desde la que provocar, experimentar y acercarnos desde otro lugar menos rígido y culpabilizador.
  3. Es un error vender nuestro conocimiento al mejor postor. Pierde su fuerza cuando se standariza y domestica. Tenemos que ser conscientes de que esas áreas de consultoría que creamos en las entidades cuando fuimos cogiendo tamaño recuperan saber hacer de muchas personas, entidades y modelos de trabajo social. De alguna forma no nos pertenecen. Y si vamos a hacerlo que sea siempre con la participación, cuidando los procesos de abajo hacia arriba y de dentro hacia fuera. No nos vayamos a convertir en mataconocimiento por míseras migajas.
  4. Y si nos sentimos vulnerables será por miedo a desaparecer y por lo que azota el viento allá afuera. No pasa nada. Perdamos el miedo. Otros y otras vendrán. Que mientras estemos en pie no perdamos la dignidad.

Algo de esto compartía en la ponencia “Innovación para la transformación social” en el mes de Julio dentro del seminario «Reconsiderar la economia» organizado por la universidad del Pais Vasco y REAS.

Por aquí irán los tiros de lo que yo puedo aportar en este grupo de trabajo del que os hablaba al principio. Mucho hincapié en sistematizar nuestro conocimiento,  en compartirlo, en contrastar con otros y otras, en reforzar iniciativas locales, en recuperar el espacio entre lo que hoy es el tercer sector y la iniciativa más militante –nos venden que lo innovador esta en la mezcla con el sector con animo de lucro-, …

Seguimos trabajando y compartiendo.

e-inclusión y participación

Hace unos meses participe en una entrevista dentro de un estudio impulsado por la oficina del Ararteko «Informe Extraordinario sobre e-Inclusión y participación en las esferas social y pública»

En estos momentos nos invitan a reflexionar dentro de una wiki sobre algunas preguntas. He pensado compartir en el blog las preguntas y mi reflexión. Se me había ocurrido también trasladar la conversación que podamos generar aquí a ese foro. Aquí van las preguntas:

Cuando hablamos de e-inclusión, nos referimos a garantizar que todas las personas puedan tener acceso a los beneficios derivados del uso de las TIC. Pero:

  1. ¿qué sucede con esas personas que voluntariamente renuncian al uso de las TIC porque prefieren acceder a la información y participar a través de otros canales?
  2. ¿Estamos asistiendo al surgimiento de un nuevo colectivo que se manifiesta como “insumiso digital”? ¿O es simplemente la consecuencia de una clara desconexión entre lo que pueden ofrecer las TIC y las necesidades sentidas por estas personas?
  3. ¿Cuál es la actitud que hay que adoptar desde el punto de vista de la intervención? ¿Intentar la “evangelización digital” y atraerlos hacia las TIC, o respetar su actitud de inhibición?
Respect by gallas

Aquí algunas ideas:

Leia esta mañana un texto sobre cocina y el autor decía algo así como que en relación con el “fastfood” la actitud no debería de ser la de competir si no la de combatir.

Las TIC son herramientas, como las hamburguesas comida. Las personas no se declaran “insumisos digitales” contra las herramientas. Lo hacen contra algunos usos de estas herramientas. Desde mi lugar, absolutamente entregado a las nuevas tecnologías, las redes sociales y esta parte de la web más colaborativa –a veces- y escaparate –muchas más-, sigo creyendo –aquí también- que la disidencia es salud.

En estas nuevas y grandes herramientas (Twitter, Facebook, Google,…) , que son lo más parecido a las nuevas plazas publicas, las personas no somos los consumidores, somos el producto.  (lo explicaba magistralmente hace unos meses en Bilbao el profesor Rushkoff) Una actitud critica y alerta ante estas empresas es más que lógica y esta apoyada en un montón de datos irrefutables sobre el uso de la información y la huella digital de las personas que interactuamos en sus plataformas.

También habrá quienes, sin estos datos ni opinión formada, siguen prefiriendo la maquina de escribir al ordenador. A veces por romanticismo, otras por decidir que con lo que hay ya sirve, como cuando miras los estantes de la biblioteca y sufres por no poder leer más que una mísera parte… Los hay incluso que ganan premios de cierto prestigio.

Creo que será muy importante escuchar los mensajes de las personas en los márgenes de esta revolución tecnológica. Seguro que escuchamos muchas cosas importantes para reforzar proyectos y estrategias. Mejor escuchar y aprender que intentar cambiar a nadie.

El problema esta, o al menos así lo creo yo, cuando hay personas que se pueden quedar al margen. A las que no les llega la información ni las posibilidades de algunas de estas nuevas tecnologías. Y por supuesto, una vez conocida la “panacea” no tienen medios a su alcance.

Creo que es importante mostrar, experimentar, hacer más cotidiano el uso de las TIC –pantallas táctiles en las plazas para leer el periódico, realidad aumentada en miradores, programas de fiestas accesibles en móviles, mapas de autobuses interactivos,… Pero no en clave de “evangelización” si no desde la responsabilidad de usar las mejores, más avanzadas y más intuitivas herramientas  a nuestra disposición.

Cuando lo que propones mejora la calidad de vida se convierte en parte imprescindible de tu día a día. Lo de traer la “buena nueva” debe de ser muy costoso por lo intangible y etéreo de la propuesta.

Creo además que hay otro perfil dentro de esta brecha intencionada. Los y las profesionales que pudiendo aprovechar las virtudes de estas tecnologías no las usan. No pienso en los que dejan de hacerlo desde una defensa de los valores y procesos anteriores que dominan y con los que obtienen contrastados éxitos,  si no en los que se congelan en defensa de un sitio tranquilo donde pasar el resto de su vida profesional.

Aquí tenemos un reto. ¿Cómo generamos contextos dónde los y las profesionales pueden experimentar con lo nuevo sin miedo? De nuevo, creo que poniendo a su alcance y comprobando el impacto en positivo de su quehacer cotidiano.

Cuándo vamos a vivir si no ahora


“Acaso seamos muy pocos quienes sentimos que dividir el pan, compartir la sal, servirse de una misma ensaladera, significa algo más que satisfacer una necesidad. Damos a esos actos básicos tan poca importancia como a fugaces melodías de radio, olvidando la fuerza y el misterio que encierran.

Así debería de ser entre nosotros, por mucho que la civilización nos haya alejado de las reglas fundamentales de la vida.  Compartir la comida tendría que ser un acto de alegría y entrega, más que la superficial cumplimiento de una obligación social.

Por mi parte, no conozco comodidad más placentera que la de una comida compartida con mi pocos amigos.

Lo que para seis personas pueda parecer selecto es una decisión delicada. Seis gustos, seis apetitos; hay que conocerlos y, mediante una sola memoria y una sola habilidad, fundirlos en un todo mutuamente provocador. Habrá que transformar antiguas predilecciones en gustos renovados; habrá que vincular viejos y nuevos sabores.

Y sobre todo, los amigos deben de poseer el raro don de permanecer sentados. Tienen que ser capaces –más aun: estar deseosos- de pasarse tres, cuatro, seis horas sentados, tanto en torno a una cena de sopa y quesos, como ante un banquete de veinte platos fabulosos.

Y entonces, con amigos con tales virtudes, con buena comida en la mesa y buen vino en la jarra, bien podemos preguntarnos cuándo vamos a vivir si no ahora.”

Extractos del libro “Sírvase de inmediato” de MFK Fisher, el ultimo de los libros de cocina que he leído este verano. Este por recomendación de Manel. Gracies!

Construyendo palabras para defender posiciones

“Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros” Groucho Marx

Dice un amigo, y yo lo suelo repetir, que “pensamos con el culo”. El lugar que ocupamos nos posee, ocupar ese rol, esa profesión, ese status,… requiere de retroalimentación continua y en la misma dirección. Es, seguramente, una magnifica manera de no correr hacia el otro lado del mundo de manera cíclica.

Nos movemos para sobrevivir. Necesitamos pensar y creer en un proyecto que nos absorbe, en el que estamos implicados vitalmente. De toda la información que llega decidimos procesar y digerir la que refuerza la semilla que empieza arraigar.

En absoluto es incultura, no es exactamente rigidez, es que necesitamos creer.

Lobster trap by gallasUtilizamos referencias, lenguajes comunes con los de nuestro club. Palabras que nos hacen vibrar absolutamente en la nueva comunidad y nos alejan -por pura incomprensión literal- de otros que , muchas veces, nos acompañan desde hace mucho tiempo y escriben y hablan en otros idiomas que antes, hace muy poco, eran los nuestros.

Claro, lo estaba escribiendo ya, esto es complejo en el roce entre los mundos y las personas. Yo hace años pedía a unos amigos que, por favor, nos «aburguesáramos» -esa era la palabra que usábamos- de manera colectiva. Como la muerte dulce en el mus. Todos nos compramos una casa con nuestra pareja, tenemos hijos, escalamos en empresas, vivimos en el mismo barrio,… Como toda esa generación de lideres populares que pasaron a gestionar gobiernos y ayuntamientos, partidos políticos mediante, tras la dictadura.

Pero no. Siempre es más complejo de lo que uno se imagina. Para ilustración este video de TED con Barry Schwartz hablando de la paradoja de decidir.

Y de pronto como somos esto, no podemos ser otra cosa. Y nos empieza a ser difícil estar con otra persona que piensa diferente. La amenaza, el contacto con lo viejo, nos hace aferrarnos aun más a lo nuevo, a lo que nos acompaña hace menos tiempo y nos define ¿más? Vemos su lado más caricaturesco y le hacemos todavía más grande la nariz y más salidos los dientes sin mirarlo a los ojos.

Y a veces cumpliendo esto de “la mejor defensa es un buen ataque” seguimos construyendo la distancia, seguramente no con aquello tan abstracto -ideas- sino con las personas, dolidas y si –mucho más grandes y hermosas-

Recogía hace ya unos meses algunas ideas sobre esa sensación de culpabilidad que es indispensable para hacernos mayores, crecer separándonos de nuestra familia, de lo que fuimos. A veces tenemos la sensación de crecer mientras renegamos de esos otros espacios que fueron importantes… Pero… ¿Qué es crecer?

Si algo empiezo a entender de esta aventura, creo que este enrevesado ejercicio pasa por reconocer todas esas fuentes como algo propio en alguna medida y conectar con algo más grande. Suena extraño. No se asusten, ya no es dios –al menos para el que escribe- y eso permite que, como enlazaba Manel hoy, “Todo sea posible”

boyas by gallasY esto lo escribo sustituyendo un post que iba, podría entenderse, de lo contrario. Y es que creo en la tensión y en la dialéctica para construir ciudad y sociedad. Si no, no podría escribir como lo he hecho últimamente en este blog.

Escribo estas líneas para recordarme que hace años que me muevo por las esquinas-fronteras. Que me cuesta ser categórico por la cantidad de información y experiencias que parecen contradictorias y comparten espacio en mi mochila. Y que esta bien. Y que también es lógico que haya cosas que me cueste escuchar y compartir. Y esta bien, hasta que me pierdo cosas -sobre todo personas- y entonces quiero ser capaz de recolocarme y escuchar desde otro lugar.

Y escribo para poner en orden y escribo para recordar y escribo para compartir y seguir construyendo.

Elaborando una propuesta

En estas vacaciones tengo pocas obligaciones y además, de momento, voy cubriendo los objetivos. Varios de los libros en el punto de mira han caído dejando un exquisito olor y sabor a cadáver, ese listado “comentado” de los trabajos de estos últimos meses esta esbozado y ando buscándole lugar, quiero escribir algunas líneas más para alimentar este blog, no engordar, rebajar el miedo a cabezudos y gigantes de mis hijos, ordenar el escritorio del portátil, reorganizar mi mesa de trastos en casa, … he dado con una estrella de mar, cientos de peces, muchos erizos, karramarros pero aun no he dado con ningún pulpo.

En ese listado imaginario, por no escrito, queda algún libro de los de subrayar y aprender y un par de propuestas para el curso que viene.

Cuando digo “propuesta” me refiero a ese pequeño documento que empieza por un titulo y termina con un presupuesto. Algo sobre lo que podamos trabajar antes de comenzar una nueva aventura con otra organización, un “siteheentendidobien” para tomar decisiones y cerrar una pequeña hoja de ruta.

(más…)

Política; 15m, periodismo, lideres carismáticos, lenguaje y felicidad.

Anoche me acosté tarde (hoy me pasa parecido). En Madrid miles de personas se reunían entorno a una plaza tomada por la policía.

Apenas he hablado en el blog sobre esta indignación organizada. Mis cuentas de Twitter y Facebook sacan humo retuiteando y compartiendo información de la que no llega a través de otros medios de comunicación. A mi dirección de mail llega el movimiento en Bizkaia y en mi barrio.

A mi no me da el cuerpo para estar. Me limito a un par de visitas con los crios a la asamblea de la plaza Arriaga hace unas semanas y el “ciberactivismo” más compatible con mi momento de ciclo vital.

Seguramente por eso no me animo a escribir. En el ultimo tiempo me asusta convertirme en un teórico sin practica. Así que pongo cascabeles a los lados del camino.

Me animo a reflexionar sobre POLITICA (si, parece estúpido tener que explicarlo pero esto es acción política por mucho que algunos –incluso la izquierda trabajadora– sigan pensando que es de su patrimonio exclusivo), una vez más e impulsado por la lectura de algunos textos y dibujos.

Viaje de Sisifo y Gunter Grass (más…)

Bucear

Creo que es realmente lo que más diferencia mis vacaciones de verano de mis meses de trabajo. Hay otras muchas cosas; los horarios, la lectura, comer fuera de casa, más horas y mucho afecto con los míos, … y el momento en el que soy más consciente de que las cosas son diferentes es cuando con ayuda de unas gafas, un tubo y, a veces, las aletas me zambullo en el mar.

No se como era el andar de Neil Amstrong cuando iba a comprar el pan pero su primer paso en la luna estuvo lleno de glamour. Esa sensación tengo yo en el agua. Floto y la densidad del agua me permite llegar a otros lugares con más rapidez y elegancia. Mi cuerpo, voluminoso (sip), me ayuda a flotar y mis piernas y brazos me llevan.

La respiración ha sido siempre mi punto débil. Cuando me metía sesiones olímpicas de tres y cuatro horas de fullcontac, el fuelle era el que me hacia parar. En los combates me lanzaba y hacia filigranas, cuando encadenaba tres ataques necesitaba soltar los guantes unos minutos. Aquí el ejercicio es menor y el tubo me conecta con el oxigeno y la vida.

Y a metros de la arena (al menos en la maravillosa cala de las costa brava de la que aun tengo arena entre los dedos de mis pies) empiezo a ver peces y bancos de peces. En la segunda zambullida ya empiezo a diferenciarlos y a saber dónde es más probable que me encuentre con unos y con otros. Un poco más lejos los erizos de mar aferrados a las rocas. Vimos también una estrella de mar preciosa. Esta vez no me he encontrado ningún pulpo, habría mucha demanda en los txiringitos playeros, supongo.

(más…)

Lecturas aPASIONadas; cocina

Acabo de terminar una trilogía. No, no es sueca ni negra ni esta llena de Trolls. Esta tarde he terminado de leer “Confesiones de un chef” de Anthony Bourdain que junto a “AU REVOIR. Comida, Vino y el Final de Francia” de Michael Steinberger  y “Los aprendices de hechicero” de Lisa Abend me han acompañado en las ultimas semanas. Tres libros muy diferentes pero girando entorno a la comida, los restaurantes, los productos, los platos y todo lo que acompaña al acto de alimentarnos y que no es “acto de alimentarnos”.

Soy así. Me gusta dar tres vueltas sobre las cosas que me gustan. Como cuando me enganché a las cámaras rusas analógicas, o a las cometas,… De los escrito y puesto en marcha con pasión aprendo todo. Es como si me conectase con duendes dentro de mis tripas.

Ya he contado en este blog alguna cosa sobre cocina. Hace unos meses compartí unos apuntes de un documental de Luis Andoni Aduriz en el Mugaritz. Cuando tengo tiempo me gusta ver programas de cocina. En el ultimo tiempo David de Jorge me abduce. Fue él el que recomendó la lectura de “Au revoir” en su programa Robin Food.

Una gozada de libro. Un ensayo pormenorizado y deliciosamente subjetivo de los porqués del declive de la cocina francesa; desde el 20% de IVA a la restauración, las restricciones para elaborar quesos con leche cruda, el sistema de medición de excelencia culinaria de las estrellas Michelin, la destrucción de los matices ante la standarización de los vinos y su sabor, los chefs empresarios que abandonan sus cocinas,…

Lo leía mientras escribía algunas ideas sobre pensamiento sistémico y me gusto ver el acercamiento del autor a un tema complejo desde todas, o casi todas, las caras del mismo. Aunque para que engañarme lo que más me gusto fueron las descripciones de los platos, de las experiencias,…

LOS APRENDICES DE HECHICERO. Los secretos y las historias más personales de elBulliDe la misma balda dónde localice este, unos días después, me hice con “Los aprendices de hechicero”. Es una especie de tapete de estos hechos con retales. Mezcla historias personales con cotidianos en la cocina, detalles de la invención de nuevos platos,… Me quedo con una anécdota en la que relata la única “reunión de creatividad” de la temporada. Adriá viene a decir algo así como “no funciona”. Uno piensa en un proceso absolutamente rico, participado y creativo para el resultado que intuye y en el libro se confirma continuamente esa otra parte de la innovación que es repetición y especialización.

Los aprendices llamaban la atención sobre el soberano aburrimiento de la experiencia y la sensación de estar conviertendose en grandes especialistas de algo que no van a repetir nunca más (por ejemplo esterificación de oliva)

Dos cosas más. La fuerza de las relaciones estrechas basadas en la confianza, tándems para la innovación les llamaría yo, y en el brutal objetivo común que da la sensación de estar haciendo historia.

CONFESIONES DE UN CHEF. Aventuras en el transfondo de la cocina (Nueva edición)Adriá aparece nombrado en los tres libros. En el ultimo de una manera despectiva. Habla del tono del libro “Confesiones de un chef”.  Es como haberle dado la vuelta al vinilo. Aquí todo lo que suena es “cara B” y esta muy bien. Me recordaba a esas ultimas rondas bien entrada la noche cuando acompañas a un amigo que acaba de salir de turno de algún garito de hostelería. Es como si hubiera construido un mundo paralelo. De ese mundo escribe el autor en un tono autobiográfico, aseverando sin parar aunque en las ultimas paginas recoja las excepciones cogiendo distancia. Me quedo con la pasión con la que decribe una cena con su jefe en Tokio y el recuerdo de la primera ostra que probo siendo un crío. Comparto:

“Ya todo fue diferente. Todo. (…) Supe que aquello era la magia hasta entonces solo dislumbrada entre las tinieblas, de la cual sólo era consciente a medias. Lo hice por retorcido. Había tenido una aventura, y todas cuantas la siguieron en la vida –la comida, la larga y muchas veces estúpida  búsqueda de la próxima experiencia, drogas, sexo o cualquier sensación nueva-, todas han sido fruto de aquel momento. En ese instante aprendí algo. Visceral, instintiva, espiritualmente –de alguna manera precursora también sexualmente- aprendí algo. No había vuelta atrás. El genio salto de la botella. Ahí empezó mi vida de cocinero, de maestro cocinero. La comida tenia poder. Poder para inspirar, asombrar, provocar, excitar, deleitar y deslumbrar. Tenía poder para hacerme gozar a mí y a los demás. Era una información valiosa”

Seguimos leyendo…  de cada viaje, de cada tema, aprendo, apunto,… y ese es parte de esta manera de entender el trabajo y la vida.