#Untangling #Korapilatzen #18 A Tiger: A Metaphor About Our Relationship with Emotions

Issue eighteen of the comic (PDF) #Untangling by Alex Orbe and Asier Gallastegi.

At this link you can find the comic in Basque, English and Spanish.

#deskorapilatzen #18 #korapilatzen Tigre bat: Emozioekin dugun harremanari buruzko metafora bat

Komikiaren hamazortzigarren entrega (PDF) #desKorapilatzen Alex Orbe eta Asier Gallastegi.

Esteka honetan komikia euskaraz, ingelesez eta gaztelaniaz aurkituko duzue.

#desAnudando #korapilatzen #18 Un tigre: Una metáfora sobre nuestra relación con las emociones

Entrega número dieciocho del cómic (PDF) #desAnudando Alex Orbe y Asier Gallastegi. 

En este enlace tenéis el cómic en euskera, inglés y castellano

8 de marzo y cuatro ideas sencillas sobre cómo seguir impulsando la igualdad entre hombres y mujeres en las empresas para hombres que están dispuestos a dar pasos

Este post está dirigido básicamente a hombres que, dentro de sus organizaciones, están queriendo impulsar algunas dinámicas de mayor igualdad entre géneros y, a veces, se encuentran con dudas, con tensiones, con choques de ideas y también con tensiones internas. Desde ahí, comparto cuatro ideas que hemos aprendido de nuestras compañeras y que quizá es bueno traer de manera sencilla para que puedan servir como puente.

Lo primero: entender la tensión. La tensión como algo que no solamente es personal, sino también colectivo. Lo que ocurre, lo que está en juego, no tiene que ver únicamente con actitudes personales o con estructuras organizacionales; también tiene que ver con aspectos de contexto, con dimensiones sociales. Desde ahí, puede ser útil entender y normalizar esa tensión. Y también entender que es un proceso largo, que no va a corto plazo, sino que se mueve en tiempos largos. Los hombres, incluso aquellos que nos hemos sentido interpelados, necesitamos permanecer de manera consciente. Habitamos estructuras que nos condicionan y refuerzan en un sentido. Es clave conversar para ampliar perspectivas, permanecer en la tensión cuando las ideas no acaban de casar….

En relación con la brecha salarial, a veces nos encontramos con organizaciones que dicen: “al mismo puesto, el mismo sueldo”. Bueno, eso ya es un paso, porque hay organizaciones donde ni siquiera eso ocurre. Pero la desigualdad no se mueve tanto en ese nivel. Se mueve más en qué tipo de puestos son a los que accede una mujer o a los que accede un hombre, y en qué tipo de puestos de responsabilidad acaba estando un hombre o una mujer. Ese es el gran tema.

Cuando miramos, por un lado, el número de mujeres que hay en una organización; por otro, el número de mujeres que están en puestos de liderazgo o con poder; y, por otro lado, el sueldo de los puestos estándar que ocupan las mujeres y los que ocupan los hombres, ahí aparece un tema importante a revisar. Por tanto, la brecha salarial no siempre se juega únicamente en la idea de “mismo puesto, mismo sueldo”. Ese es un tema que se repite en algunas organizaciones y que conviene mirar con más profundidad.

A vueltas con la igualdad y la equidad, este es otro asunto que aparece muchas veces cuando pensamos en claves de igualdad. Toda la dimensión que tiene que ver con la discriminación positiva —es decir, entender que, en determinadas condiciones, puede ser necesario ir incorporando poco a poco, por ejemplo, a mujeres a puestos directivos— genera muchísima duda, muchísima resistencia y, a veces, bastante conflicto.

Aquí puede ayudar entender que se trata de un ejercicio de restauración. Tiene que ver con ser conscientes de que el estado actual es producto de una historia larga de desigualdad. Ese resultado nos deja una fotografía que quizá es necesario modificar de manera consciente. No se trata tanto de discutir sobre la equidad en abstracto, sino de reconocer los privilegios que han existido hasta ahora y aceptar a renunciar a parte de ellos o dar un paso atrás para que otras personas puedan ocupar espacios que históricamente no han podido ocupar.

Sobre los impactos de estas medidas en nuestros objetivos empresariales. También aparece a veces la idea de que, desde las organizaciones, se nos pide un esfuerzo contraintuitivo, que va en contra de la eficiencia o de lo que es bueno para la organización y sus objetivos. Creo que aquí es importante conectar con algo que decimos en muchos otros ámbitos y que, sin embargo, a veces se nos olvida cuando hablamos de hombres y mujeres: la diversidad.

Una buena gestión de la diversidad nos coloca ante retos complejos de una manera mucho más preparada. La integración de perspectivas distintas nos da una competencia colectiva muy clara para tener una mirada más matizada de la realidad y, por tanto, mayor capacidad de comprenderla y de actuar sobre ella.

Hay muchos estudios que hablan de cómo la incorporación de la perspectiva de género ha transformado campos como el urbanismo, la medicina o muchas otras disciplinas. Ocurre cuando incorporamos otras miradas que a veces están menos presentes en la estrategia: la juventud, la comunidad u otros colectivos. Cuando estas perspectivas entran en juego, nos volvemos más capaces de entender los matices de la realidad y, por lo tanto, de interactuar mejor con ellos. Las medidas de igualdad también pueden colocarnos en una posición más competitiva.

Son solo algunas ideas, bastante sencillas. Habrá quien las lea y piense que son cosas muy básicas o que llegan muy tarde. Este texto no es para ti. Para quienes lo hayan leido rapidamente y ya ses situen en contra, igual tampoco. La tensión suele situarse entre quienes piensan que vamos demasiado despacio y quienes sienten que vamos demasiado rápido. Avancemos.

Ideas para la reflexión desde la frontera sobre los impactos comunitarios, iniciativas y aprendizajes de las Mesas de inclusión

Comparto en esta entrada la exposición que utilicé en las jornadas impulsadas por por la Dirección de Empleo e Inclusión del Departamento de Trabajo y Empleo del Gobierno Vasco donde se convocaba a diferentes iniciativas vinculadas a las Mesas Locales de Coordinación entre Sistemas de Inclusión Social. (Esteka honetan, euskarazko aurkezpena deskargatu dezakezue)


He recurrido a una metáfora para compartir algunas claves que, a mi entender, atraviesan las dificultades que encontramos cuando tratamos de responder colectivamente a fenómenos tan sistémicos y globales como la pobreza y la exclusión.

Voy a presentaros a un autor, se llama Hundertwasser y una teoría y dibujo que nos regaló hace décadas, titulada las 5 pieles. Seguro que hallaréis ideas con las que discrepar, otras que puedan serviros de apoyo y quizá algunas que os dejen indiferentes —ojalá sean las menos.

La primera piel: el cuerpo. El ser humano es vulnerable, sensible, goza y sufre. 

El autor hace una denuncia de una sociedad que violenta los cuerpos. ¿Qué tiene que ver esto con nosotros?

  • Las personas y colectivos que llegan a nosotros y nosotras lo hacen tras una acumulación constante de rupturas de vínculos. La exclusión es eso: un continuado romper vínculos. ¿Cómo es cuando llegan a nosotros? A veces también nos cuesta construir vínculos. No es fácil. Hay situaciones que nos producen rechazo. Además algunas veces hemos pensado que ser un buen profesional es apostar por la distancia. Sabemos que estar cerca nos ayuda a entender y la distancia nos permite traer nuevo. Si estamos demasiado cerca no aportamos nada, nos podemos perder; estar demasiado lejos no nos permite conectar con la realidad, ser sensibles. La burocracia puede convertirse en una estrategia de defensa. Necesitamos seguir creando alternativas a la distancia excesiva. Interesante pensar en aquellos profesionales que nos parecen inspiradores/as y pensar en qué medida nuestra práctica actual nos acerca o diferencia de estos. 
  • Hoy hablamos mucho de salud mental. Muchas personas percibimos dos fenómenos. Por un lado, parece que hay más permiso social para mostrarnos vulnerables y expresar nuestra sensibilidad. Y eso puede leerse como un síntoma de avance. Identidades más abiertas y que se construyen afectadas por lo que cambia. Por otro lado la certeza de que algo está ocurriendo para que más personas se sientan desorientadas o desbordadas, y esto merece una mirada profunda. Existen condiciones estructurales que no están en nuestras manos. Pero sí está en nuestra responsabilidad reconocerlas y no responder de manera exclusivamente individual a problemas que requieren respuestas colectivas
  • Entendiendo que somos parte de una red y que ningún profesional puede dar respuesta a todo, a veces trabajamos como si nos pasáramos la “patata caliente”: “Yo no puedo, quizás otro”, o de otra manera, “En esto no soy competente, igual lo es otro”. Con cariño pero a veces somos “una cadena de incompetentes”. Y entonces comenzamos a reunirnos las personas que no pudimos dar respuesta a la situación por sí solas para ver si podemos hacerlo de una manera coordinada. Está bien sabernos limitados, necesitamos proteger el vínculo, engrasar estos espacios para no perder de foco a las personas y conectar de manera responsable con esta incapacidad. Tener como objetivo aumentar las competencias del colectivo, de la red, del sistema. 

Algunas preguntas: ¿Cómo cuidamos el vínculo desde esta red de profesionales? ¿Quién tiene el vínculo y como seguimos reforzándolo? ¿Cómo evitar que este trabajo en red se convierta en una cadena de incompetencias y transformarlo en una forma que acoge?  ¿Cómo cuidarnos para que la alternativa al dolor no sea únicamente la distancia? ¿Cómo seguir construyendo espacios de seguridad donde no tengamos que protegernos?

“Nos unimos por nuestras similitudes, crecemos por nuestras diferencias.” — Virginia Satir

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Actuar, pensar y trastear. Notas de la charla de Marga Padilla sobre Inteligencia Artificial

Prometo cambiar de tercio en el próximo post. Y es que parece que la IA me ha poseido. Solo vuelvo a escribir para atrapar ideas. Comparto esta vez mis notas de la charla del 17 de febrero de 2026 de Marga Padilla sobre inteligencia artificial en el Gaztetxe de Basauri. Ella plantea que su libro «Inteligencia Artificial: Jugar o romper la baraja» que ha publicado con la editorial Traficante de sueños es un libro militante, aunque no le queda claro de qué movimiento es militante.

Padilla comienza recordándonos que hasta la aparición de GPT, la inteligencia artificial estaba más escondida. Con GPT aparece un servicio directo, sin mediación, en lenguaje natural, donde hablamos con una máquina. Este salto tecnológico genera distintas reacciones, y ella distingue dos principales:

  1. Por un lado, el miedo ante la amenaza. Y no se trata de un miedo solo “de ignorantes”; todos los miedos tienen matices y necesitamos escucharlos. El problema es que el miedo, como emoción, puede dominarnos e impedirnos avanzar. La invitación es pasar del miedo al conflicto: comprenderlo, mirarlo y debatirlo.
  2. Por otro lado, está la entrega irreflexiva: una adopción total sin considerar impactos como el ambiental. Actualmente, alrededor del 2% de las emisiones de efecto invernadero se atribuyen a la inteligencia artificial, en un impacto comparable al de los vuelos en avión. Además, cada consulta consume recursos: los servidores se enfrían con agua, como si tiráramos un vaso de agua por la fregadera cada vez que hacemos una pregunta. A esto se suma la proliferación de centros de datos, ocupando grandes extensiones de territorio que antes eran baldíos.

También aparece la cuestión de la reapropiación del conocimiento colectivo. Herramientas como Wikipedia, sostenidas por comunidades que cuidan el saber común, pierden sentido en algún grado cuando el conocimiento se reintermedia a través de modelos de IA. Se borra la historia de quienes construyeron ese conocimiento antes que nosotros. Además, los idiomas menos hablados quedan en una posición secundaria.

Además es importante recordar que estamos ante modelos de lenguaje, no modelos de conocimiento. Responden en función de patrones estadísticos y del idioma utilizado. Por tanto, el idioma influye en el tipo de respuestas. La IA funciona como un espejo que devuelve los antivalores y sesgos de la sociedad. Es un espejo normativo.

Además está teñida de empatía y simpatía, algo que está diseñado de forma consciente para generar mayor adicción. En la competencia por la atención, este aspecto es clave. Juega con nuestro narcisismo en un mercado donde muchas empresas de IA operan a pérdidas y buscan financiación constante.

Marga Padilla propone una distinción interesante a través del ejemplo del coche. Podemos diferenciar entre:

  • la tecnología base (el motor de explosión)
  • y el diseño (cuántos asientos tiene, qué forma adopta, qué uso se le da).

Con la misma tecnología base se pueden hacer coches privados o autobuses. En la IA ocurre algo similar: hay que distinguir la infraestructura técnica del diseño social y político que la configura. También plantea que no existe “lA” inteligencia artificial, sino muchas inteligencias artificiales. La industria presenta la IA como un bloque homogéneo, centrado en la acumulación de datos y poder tecnológico, sin considerar otros aspectos como el impacto ecológico o social.

Ante esta situación, propone tres niveles: actuar, pensar y trastear.

ACTUAR. En el nivel de actuar, habla de la lucha política de siempre, Manifestarnos para defender nuestros derechos: Exigir registros públicos (menciona que en Euskadi y Cataluña ya existen), defender regulaciones que protejan derechos, impulsar auditorías ciudadanas y cuestionar proyectos concretos. (Se menciona el caso de Quantum Skin, una IA financiada por el Gobierno Vasco para el seguimiento de melanomas, auditada por la Fundación Civio, que detectó fallos significativos en la identificación de imágenes). También se habla de la necesidad de defender territorios frente a la expansión de centros de datos y de plantear políticas de reconversión profesional ante la desaparición de empleos (como traductores), del mismo modo que hubo reconversión industrial en otros momentos históricos. Además, reivindica modelos públicos y accesibles para la ciudadanía.

PENSAR. En el nivel de pensar, propone actualizar qué entendemos por “lo humano”. Estamos ante un cambio casi copernicano donde lo humano deja de estar en el centro. Se trata de pensar la colaboración horizontal con lo no humano, preguntarnos, por ejemplo, qué es saber y qué es enseñar hoy.

TRASTEAR. En el nivel de trastear, invita a ensuciarnos las manos con la tecnología. Habla de tecnología popular y barrial, de modelos pequeños y situados —más bicicleta que transatlántico—, de trabajar con datasets propios, de socializar el conocimiento y recuperar la potencia colectiva. Nos recuerda que no intentar la reapropiación también tiene un coste. Estas tecnologías, además, se están probando muchas veces sobre poblaciones vulnerables. Se mencionan casos como COMPAS, que toma decisiones algorítmicas con sesgos en ámbitos como medidas penitenciarias.

Conversamos sobre las personas que utilizan estos Chatbots para conversaciones «terapeúticas» pensando cómo en este momento estamos dejando rastros no solo de consumo, sino también emocionales. Y recordando que estas infraestructuras y empresas no tienen como objetivo contribuir a una sociedad más humanista precisamente.

Una IA diseñada con otros valores podría, por ejemplo, recomendar cerrar el ordenador y salir a caminar en lugar de fomentar el uso constante. Mencionaban el software de aprendizaje de ajedrez como ejemplo interesante: pone límites para no desmotivar el aprendizaje humano. Esto abre la reflexión sobre diseñar infraestructuras que no anulen nuestra acción. ¿Como podríamos diseñar un chatbot mejor?: quizá uno más lento, no disponible 24/7, más parecido a la lógica de las cestas de consumo donde la verdura llega sucia pero es mucho más sano que la limpia en una bolsa.

Xabier Barandiaran que acompañaba a Marga Padilla mencionaba el ejemplo de las comunidades Amish donde deciden que tecnología adoptan y cuál no. Llevar el debate a la calle. Porque esta tecnología ya está modificando nuestras vidas y, por tanto, es una cuestión política.

Algunos apuntes sobre el texto La revolución inevitable. Una cápsula sobre la sociedad de la inteligencia artificial, de Genís Roca.

Genís publicó este texto hace unas semanas y lo he devorado en un par de horas. Es solo una cápsula como él explica e imagino que las personas que hemos tenido la suerte de escucharle en más ocasiones completamos lo que no ha contado desde el eco de otras reflexiones anteriores. Transcribo estas notas para atraparlas, el libro ya ha volado con mis subrayados y notas a otras manos, y recomendaros su lectura. Confío en no hacer demasiado “spoiler” ni destrozar la trama. 

Vuelve a traer una idea que aparece de forma recurrente en sus textos y ponencias: la tecnología es aquello que todavía no hemos normalizado ni interiorizado como parte de nuestros procesos. Cuando deja de parecernos tecnología, es cuando ya forma parte de lo cotidiano.

Al inicio del libro señala que el formato digital ha aumentado de forma extraordinaria nuestra capacidad para almacenar información y para enviarla de un punto a otro del mundo de manera casi instantánea. Al hablar de la información, recorre distintos momentos históricos. Primero, cuando el conocimiento se recogía en libros sin bibliotecas, en manos de monjes que decidían qué reproducir y quién accedía a esos ejemplares. Después, la imprenta, que supuso un salto enorme en capacidad, aunque seguía siendo la editorial quien decidía qué se publicaba y cómo se distribuía. Más adelante, los medios de comunicación, donde los propietarios de emisoras o editoriales determinaban qué canciones se escuchaban o qué mensajes se difundían. Hoy estamos en otra dimensión: cualquier persona u organización puede publicar textos, imágenes, vídeos, sonidos o datos a escala planetaria. El problema ya no es publicar, sino lograr relevancia.

Internet se afianza y permite conectar todos los ordenadores en una misma red, haciendo posible que casi cualquier empresa o persona se convierta en un nodo que recibe y emite información. De nuevo subraya cómo el formato digital ha multiplicado nuestra capacidad de almacenamiento y transmisión.

Cuando aborda la inteligencia artificial, señala que su aparición era incluso previsible. En esencia, se trata de aplicar niveles muy avanzados de estadística para deducir, inferir y proponer soluciones. Hasta ahora, para evitar cálculos excesivamente complejos, la estadística trabajaba con pocas variables. Estos límites han sido superados. Los modelos de IA permiten abordar tareas y procesos informatizados que antes no eran viables y están revolucionándolo todo. “Aparece una nueva generación de software basada en la integración masiva de datos que, más allá de generar textos o imágenes, participará en la toma de decisiones”. En el momento de leer la palabra “decisiones” tuve muy presente la lectura del “Algoritmo Paternalista”. Otro libro que he recomendado con fuerza estos meses. 

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Nos convocaba reflexionar sobre Inteligencia Artificial y volvimos a hablar de consultoría. #REDCA13

Este viernes mantuvimos otro encuentro de la Red de Consultoría Artesana, después de mucho tiempo sin encontrarnos y con una representación pequeña. Las redes también son organismos vivos y, si una vara de medir es la convocatoria, podríamos pensar que esta criatura no respira como lo hizo. Si utilizamos otros indicadores, sigue siendo uno de los lugares más especiales en los que yo he podido compartir proyecto profesional. Así lo fue de nuevo este viernes. Nos encontramos Ana, Naiara, Juanjo, Julen y yo. Nos convocaban las ganas de encontrarnos y poder compartir ideas y experiencias en torno al uso de la Inteligencia Artificial en la consultoría.

Yo tenía mi agenda particular, que compartí unos días antes del encuentro. Además de aquello que escribí en verano y que compartí primero en LinkedIn y luego en este blog, aportaba algunas reflexiones:

  • Hay usos de la IA que claramente han venido para quedarse y que ya forman parte de la práctica profesional cotidiana. Grabar audios con anotaciones y reconstruirlos con apoyo de la IA, transcribir audios y generar informes, investigar sobre un tema subiendo materiales y lanzando preguntas, trabajar hipótesis, conexiones y líneas de pensamiento, o utilizar la IA como una herramienta para buscar patrones y lecturas longitudinales son prácticas que ya están integradas en mi día a día. Desde ahí, no se trata tanto de discutir si la IA debe estar o no, sino de cómo nos vinculamos con ella, desde qué lugar y con qué grado de consciencia.
  • Me interesa especialmente profundizar en la comprensión de cómo están construidos estos sistemas. No desde un lugar hiper técnico, sino para entender la arquitectura interna, la lógica de los modelos, cómo se integran las distintas herramientas, cómo se configuran los asistentes y qué implica realmente “hablar” con una máquina de este tipo. Entender con qué estamos trabajando forma parte, también, de una ética profesional.
  • El tema del dato es central y abre muchas preguntas. A dónde va el dato que introducimos, cómo se explota, quién lo utiliza, con qué fines, qué huella dejamos y qué significa eso en términos de poder, mercado y control. Me interesa especialmente cómo podemos relacionarnos con nuestros propios datos de una manera más consciente, más crítica y más responsable, sin ingenuidad pero también sin parálisis.
  • En este contexto, el aporte de valor profesional lo veo claramente en la sesión, en el directo y en el contraste. En la capacidad de leer críticamente lo que devuelve la máquina, en no darlo por válido sin más, en afinar la escucha, en vincularse con la IA desde un pensamiento complejo, en estar atento a qué se escribe y qué no, y en el arte de formular buenas preguntas y generar hipótesis fértiles. La máquina puede producir, pero el sentido, la orientación y la lectura siguen siendo profundamente humanas.
  • También me interesa abrir una conversación sobre la dimensión social, ética y política de estas herramientas. Qué están produciendo a nivel de imaginario, de relaciones de poder, de desigualdad, de acceso al conocimiento. Cómo evitar una explotación acrítica dirigida por el algoritmo. Cómo aportar, aunque sea con un pequeño gesto, a herramientas más cuidadas, más igualitarias, menos sesgadas en términos racistas, machistas o clasistas. Y cómo impulsar, o al menos imaginar, estructuras más públicas, comunitarias y no exclusivamente mercantilizadas en torno a este tipo de tecnologías.
  • Otro eje importante es el impacto en nuestras competencias como profesionales. Qué se potencia con la IA, qué se debilita, qué se delega, qué se pierde, qué aparece nuevo. Cómo cambia nuestra forma de pensar, de analizar, de escribir, de escuchar. Cómo se reconfigura nuestra identidad profesional cuando trabajamos con asistentes, cuando la IA se convierte en producto y cuando entran en juego modelos de negocio de grandes consultoras que integran estas herramientas de forma masiva.
  • Me interesa también la dimensión metacognitiva: aprender sobre cómo aprendo. Qué tipo de preguntas hago, qué patrones de pensamiento repito, cómo formulo hipótesis, desde dónde miro los problemas. Si la propia IA puede ayudar a devolver una lectura sobre mi estilo de pensar y de preguntar, no como verdad, sino como espejo y provocación.
  • Por último, aparecen miedos y tensiones que me parece importante nombrar. El miedo a la saturación, a que todo se “emborrache” de IA, a la pérdida de criterio, de profundidad o de singularidad. Al mismo tiempo, es innegable que es un apoyo clarísimo para resolver cuestiones técnicas, desbloquear procesos y ampliar perspectivas. Sostener esa ambivalencia, sin idealizar ni demonizar, forma parte del trabajo.

Estas eran mis ideas previas al encuentro y de todo esto y mucho más hablamos de una manera distendida, comprometida, diversa y práctica, sobre todo práctica.

Foto que nos regala Naiara desde su perspectiva

Cuando hablamos de IA estamos acercándonos, básicamente, a máquinas con una capacidad asombrosa para digerir muchos datos y generar diferentes formatos para poder acceder a los mismos. ¿Cómo estamos haciendo uso de esta oportunidad desde la consultoría?

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Escucha y colaboración en tiempos de testosterona. Una reflexión sobre cómo el contexto político nos puede afectar en el trabajo en organizaciones.

Durante un tiempo, al menos en los contextos en los que yo me muevo, puedo sostener que hemos ido hacia un management que ha puesto en valor la dimensión más relacional y una manera de trabajar que situaba a la escucha y la participación interna dentro de las organizaciones como claves. 

Es algo que trasciende a las apuestas más cercanas a la autogestión y la horizontalización de las organizaciones. Estábamos conectando con la fuerza y la oportunidad de reducir los tiempos y energías vinculadas al control para construir espacios de mayor confianza y responsabilización individual y colectiva. Resultaba más útil y mejoraba las condiciones de vida de los/as trabajadores/as. 

Hemos conectado además con la pertinencia de activar y apoyarnos en la Inteligencia Colectiva para responder a los retos complejos. Modelos como Cynefin nos ayudaban a diferenciar los distintos contextos y activar espacios de escucha y debate para la inclusión de todas las perspectivas pertinentes para comprender y actuar en contextos de complejidad. Hemos ido aprendiendo a vislumbrar todas las interdependencias y a entrenar el músculo de la mirada sistémica. 

Hemos estado trabajando con fuerza en entender estas organizaciones desde una perspectiva casi antropológica donde a veces observar era más importante que correr a activar procesos o mover personas. 

Y hemos ido abriendo una línea de trabajo que estaba más vinculada con esas competencias más transversales, de comunicación, que pudieran ayudarnos a mostrarnos en el “solo no puedo”, a ir articulando acuerdos y una gestión de la diferencia y sus matices compartida. 

En este sentido la regulación de los conflictos tenía un papel importante. En cómo afrontamos estas situaciones de diferencia, malestar y debate vamos construyendo un proyecto compartido y eficiente.

¿Que está ocurriendo en los últimos meses a nivel mundial y que posibles efectos pudiera tener en las organizaciones y nuestro trabajo?

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ERRITMOAK BARNERATU ETA BIZI 2026 HABITAR RITMOS

Los contextos me hackean. Me cuesta ahora mismo sentarme a escribir un rato desde cero. Llevo ya muchos meses transcribiendo mis notas de voz y pidiéndole a GPT que las modifique, que las limpie, que las haga más ligeras, que las haga en formato X o Y. Y me cuesta sacar un tiempo para enfrentarme al espacio en blanco y escribir. Y creo que esto… esto va a ir a más. Va a ser difícil retroceder. 

He decidido que en mi blog no voy a escribir de esta manera. Que voy a proteger este espacio con una manera de escribir más lenta, más consciente. 

Ahora mismo (cuándo comencé a dar vueltas a este texto) estoy dictando algunas notas a mi móvil. Y estoy como hipnotizado viendo en qué momentos el micrófono detecta mi voz y empiezan a aparecer las ondas y en qué momentos hay silencio. Quiero un 2026 donde sea consciente de estos momentos. 

No voy a quemar mi ordenador y volver a la pluma estilográfica. 

Quiero, y no solo tiene que ver con seguir protegiendo espacios de descanso, pero también, estar tiempo de calidad con los míos y de, como decía Byung Chul-Han, el otro día en Oviedo; siestear y fiestear. 

Habitar, también, el tiempo necesario para la incomodidad, la indignación y la reivindicación. El necesario para comprender sin correr al prejuicio. 

Habitar los tiempos y las formas en las que soy profesional. Elegir en qué momentos voy a correr y en qué momentos voy a ir más lento. Que el contexto no me obligue a ir de una manera o de otra, sino que yo pueda estar consciente, que pueda decidir dónde más, dónde menos, dónde rápido, dónde lento. 

Cómo utilizar esas herramientas que nos quieren llevar a la hiper eficiencia y la fantasía de volar y de tener superpoderes al lugar de lo terrenal. Al tiempo que requiere. Eso es lo que yo quiero hacer: Conversar, discutir en equipo, aprender, tener estos materiales como un frontón desde los que poder trabajar. Acompañar también a otros y a otras a habitar el ritmo, a habitar el tiempo. 

Mi madre suele repetir: “Ver venir. Ver venir” A veces también nos recordamos eso del “Tiempo al tiempo”. Pues nada, el mensaje que me tatúo en este tiempo de cambio de año y solsticio de invierno es HABITAR RITMOS. 

(Este año de nuevo con ilustración de mi amigo Alex Orbe.)

Testuinguruek hackeatu egiten naute. Kosta egiten zait oraintxe bertan hutsetik pixka bat idaztera esertzea. Hilabete asko daramatzat nire ahots-oharrak transkribatzen eta GPTri eskatzen aldatzeko, garbitzeko, arinago egiteko, X edo Y formatuan egiteko. Eta kosta egiten zait tarte bat ateratzea espazio zuriari aurre egin eta idazteko. Eta uste dut hau… hau gehiagora joango dela. Zaila izango da atzera egitea.

Erabaki dut nire blogean ez dudala modu honetan idatziko. Idazteko modu mantsoago, kontzienteago batekin babestuko dudala espazio hau.

Oraintxe bertan (testu honi bueltak ematen hasi nintzenean) nire mugikorrari ohar batzuk diktatzen ari naiz. Eta hipnotizatuta bezala nago mikrofonoak nire ahotsa zein momentutan detektatzen duen eta uhinak agertzen hasten diren eta zein momentutan isiltasuna dagoen ikusten. Une hauetaz kontziente izango den 2026 bat nahi dut.

Ez dut nire ordenagailua erre eta idazluma estilografikora itzuliko.

Nahi dut, eta ez du bakarrik zerikusia atsedenguneak babesten jarraitzearekin, baina baita ere kalitatezko denbora izatea nireekin eta, Byung Chul-Hanek esan bezala, lehengo egunean Oviedon; siesteatzen eta fiesteatzen.

Deserosotasunerako, haserrerako eta aldarrikapenerako behar den denboran bizitzea. Aurreiritzira korrika joan gabe konprenitzeko beharrezkoa dena.

Profesionala naizen garaietan eta moduetan bizitzea. Aukeratu zein unetan egingo dudan korrika eta zein unetan joango naizen motelago. Testuinguruak ez nazala behartu modu batera edo bestera joatera, baizik eta ni kontziente egon naitekeela, erabaki ahal izan dezadala non gehiago, non gutxiago, non azkar, non motel.

Nola erabili eta lurrera ekarri hiper-efizientziara eta hegan egiteko eta superbotereak izateko fantasiara eraman nahi gaituzten tresna horiek. Behar den denboran. Hori da nik egin nahi dudana: Hitz egin, taldean eztabaidatu, ikasi, material hauek frontoi bat bezala eduki, bertatik lan egin ahal izateko. Besteei ere lagundu erritmoan bizitzen, denboran bizitzen.

Amak errepikatu ohi du: “Datorrena ikusi. Datorrena ikusi”. Batzuetan “Denborari denbora eman” delako hori ere gogoratzen dugu. Ba, besterik gabe, urte aldaketa eta neguko solstizio garai honetan tatuatuko dudan mezua “ERRITMOAK BIZITZEA” da.

(Aurten ere nire lagun Alex Orberen ilustrazioarekin)