Esa es la imagen que me viene una y otra vez en el ultimo tiempo. Las personas que mueven a las organizaciones, proyectos y personas hacia lo nuevo lo hacen mientras pelean por mantenerse en equilibrio en sus propias empresas y funciones. Hay organizaciones dónde promover innovación conlleva un desgaste que en algunos casos termina con un “divorcio” entre trabajadora y empresa.
Es una imagen alejada del glamour asociado al concepto. Escuchamos mucho sobre el brillo de la innovación y menos sobre el esfuerzo de nadar contracorriente de las iniciativas para el cambio.
Desde esta visión de personas enredadas y sin ninguna duda de dejarme algunos temas importantes en el borrador creo que esta pudiera ser una lista resumen de retos/ideas para nuestras organizaciones como red. Algunas están ya recogidas en varios posts de esta casa. Sirvan como “casidecalogo”:
Las peleas son solo peleas. La realidad no existe.
Pensamiento crea realidad. Cuidado con lo que imaginas, se puede hacer realidad.
No busquemos el consenso, miremos hacía el mismo lugar
Escuchamos particularidades como información de lo colectivo
Otras maneras de buscar profundidad; las causalidades son complejas
Cuidemos de lo raro y excepcional
Trabajamos en la frontera, en los limites
Cuidamos los relevos; reconocemos a los viejos y escuchamos a los nuevos
A veces suelo hacer un pequeño ejercicio. Miro a las personas que forman un grupo, un equipo y me los imagino unidos entre si por lanas de colores. Les rodean la cintura y desde allí parten en busca de otra persona. Me gusta imaginar la telaraña que forman. Es enorme y cambia de tamaño y forma sin parar.
Los colores dicen cosas pero solo a veces los entiendo. Hay momentos en los que la lana de un color agrupa a personas sobre la misma tarea, otras a la gente con más relación, también en algunos casos a los más se pelean, los que llevan más tiempo, los que llevan menos, …
A veces me descubro trabajando en una esquina de una organización o en un rincón de un proyecto. Cuando la tarea es apasionante no me planteo gran cosa, me hipnotiza con efectos sedante y todo me da igual. Solo cuando puedo coger distancia o la actividad me aburre pienso en ¿para qué estaba yo en este lugar?
La necesidad de encontrar un sentido global me rescata de las particularidades. Es como el paso atrás para situar el engranaje dentro de la maquinaría. Porque entonces recupero el dibujo más amplio y recuerdo cual era la orientación, hacia dónde íbamos, cuales eran los acentos, las necesidades, esa especie de hoja de ruta que marcamos,… (más…)
En el ultimo tiempo y cuando pienso en innovación siempre me viene a la cabeza las aventuras de Doc y McFly en “regreso al futuro”. Me vuelve a ocurrir conversando sobre los retos de los servicios sociales en el marco de una nueva colaboración con Fundación EDE.
Lo comentaba de pasada en el ultimo post. Estoy leyendo “La cocina al desnudo” de Santi Santamaria. Es el séptimo libro de cocina del verano, no aprendo recetas, aprendo de la vida y acompaña maravillosamente mi decisión por adelgazar.
Cacharros by gallas
Creo que los seis puntos con los que resume el autor su cocina son aplicables a otros sectores y actividades como reto para la excelencia; Cultural, natural, evolutiva, social, artística y universal.
Su visión del progreso nos remite a reconectar con nuestra historia, con lo autóctono, apostando por la sencillez, profundizando en la experiencia y evolucionando con las nuevas herramientas con precaución con los artificios que disfrazan.
Las mismas inquietudes que hicieron hace unos años distanciarse de practicas más “industriales” a los compañeros y compañeras que crearon y/o auparon la etiqueta “artesano” para referirse a la consultaría.
Cuando pienso en los servicios sociales, el tercer sector y las iniciativas volcadas en la mejora de la calidad de vida de las personas más vulnerables esta certeza de necesidad de reconexión la concreto en algunas ideas:
Frente a la reducción de proyectos y normas centrados en los procesos personales y familiares volvamos a pensar en los barrios. En los lugares dónde la gente se conecta y se desconecta. Recuperemos la conversación, los espacios de encuentro, las fiestas populares, lo pequeño,…
Si el problema estriba en que somos dependientes de modelos de acción social “conservadores” generemos acción autónoma. Busquemos nuevas fuentes de financiación. Redes desde la que provocar, experimentar y acercarnos desde otro lugar menos rígido y culpabilizador.
Es un error vender nuestro conocimiento al mejor postor. Pierde su fuerza cuando se standariza y domestica. Tenemos que ser conscientes de que esas áreas de consultoría que creamos en las entidades cuando fuimos cogiendo tamaño recuperan saber hacer de muchas personas, entidades y modelos de trabajo social. De alguna forma no nos pertenecen. Y si vamos a hacerlo que sea siempre con la participación, cuidando los procesos de abajo hacia arriba y de dentro hacia fuera. No nos vayamos a convertir en mataconocimiento por míseras migajas.
Y si nos sentimos vulnerables será por miedo a desaparecer y por lo que azota el viento allá afuera. No pasa nada. Perdamos el miedo. Otros y otras vendrán. Que mientras estemos en pie no perdamos la dignidad.
Algo de esto compartía en la ponencia “Innovación para la transformación social” en el mes de Julio dentro del seminario “Reconsiderar la economia” organizado por la universidad del Pais Vasco y REAS.
Por aquí irán los tiros de lo que yo puedo aportar en este grupo de trabajo del que os hablaba al principio. Mucho hincapié en sistematizar nuestro conocimiento, en compartirlo, en contrastar con otros y otras, en reforzar iniciativas locales, en recuperar el espacio entre lo que hoy es el tercer sector y la iniciativa más militante –nos venden que lo innovador esta en la mezcla con el sector con animo de lucro-, …
En estas vacaciones tengo pocas obligaciones y además, de momento, voy cubriendo los objetivos. Varios de los libros en el punto de mira han caído dejando un exquisito olor y sabor a cadáver, ese listado “comentado” de los trabajos de estos últimos meses esta esbozado y ando buscándole lugar, quiero escribir algunas líneas más para alimentar este blog, no engordar, rebajar el miedo a cabezudos y gigantes de mis hijos, ordenar el escritorio del portátil, reorganizar mi mesa de trastos en casa, … he dado con una estrella de mar, cientos de peces, muchos erizos, karramarros pero aun no he dado con ningún pulpo.
En ese listado imaginario, por no escrito, queda algún libro de los de subrayar y aprender y un par de propuestas para el curso que viene.
Cuando digo “propuesta” me refiero a ese pequeño documento que empieza por un titulo y termina con un presupuesto. Algo sobre lo que podamos trabajar antes de comenzar una nueva aventura con otra organización, un “siteheentendidobien” para tomar decisiones y cerrar una pequeña hoja de ruta.