Conversaciones difíciles sobre vivienda

La vivienda ha ocupado, por fin, un lugar central en la conversación pública. Llevaba demasiado tiempo condicionando las expectativas de vida de muchas personas, dificultando la emancipación de las más jóvenes y bloqueando proyectos vitales.

Y, sin embargo, cuando parecía que podíamos sumar fuerzas alrededor de una demanda compartida, reconocer la vivienda como un derecho que debemos garantizar, aparecen voces que cuestionan e incluso ridiculizan las propuestas para hacerlo posible.

Como señalaba Mark Fisher, parece que nos resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. Como si las reglas actuales fueran las únicas posibles. Como si fuera inevitable convertir una necesidad básica en un negocio donde algunas personas ganan mientras otras pierden.

Tu inversión, el problema de otras personas

Durante décadas, invertir en ladrillo ha sido una práctica socialmente aceptada. Comprar viviendas para alquilarlas o ampliar el patrimonio se ha presentado como una decisión inteligente y responsable.

Pero ¿qué significa obtener una rentabilidad semejante de algo que otras personas necesitan para vivir? Lo que para unas supone aumentar su patrimonio, para otras significa perder autonomía y oportunidades. Como gritabamos el otro dia por las calles de nuestra ciudad: Negozioa bada, ez da eskubidea (Si es un negocio, no es un derecho)

El problema es complejo y tiene responsabilidades compartidas, siendo un reto enorme y con muchas caras hay una con la que convivimos y tiene que ver con la responsabilidad de los que somos propietarios y las personas, a veces amigos y amigas, que apostaron a invertir a este “valor seguro”. Son personas con las que podemos compartir sensibilidad social, experiencias de clase y una defensa de lo y puede ocurrir que tengan dos y tres viviendas y obtengan parte de sus ingresos del alquiler de estos pisos.

Cuando el debate señala a las personas que obtienen ingresos con rentas como parte del problema, algunas se sienten atacadas. Aparecen las defensas y las justificaciones de decisiones que hasta ahora apenas habían sido cuestionadas.

La pregunta que me hago es: ¿Cómo conversamos con personas que defienden una sociedad más igualitaria y participan, al mismo tiempo, de un mercado que profundiza las desigualdades? Porque creo que estas conversaciones son las que tenemos que tener. Nuestros contextos y conversaciones nos afectan y es bueno que contribuyamos al debate y a mover los engranajes necesarios. 

La especulación no es inevitable. La hemos permitido.

Estas decisiones no se han tomado en el vacío. Hemos construido, algunos con más fuerza e ímpetu que otros, un modelo donde la vivienda en lugar de estar protegida como necesidad básica, es más un mecanismo para el ahorro y oportunidad de especulación. 

Buena parte de la legislación actual, la entrada de capital extranjero, los grandes operadores inmobiliarios y miles de pequeñas inversiones individuales han contribuido a sostener este modelo.

Sobre el turismo, el impacto en los barrios históricos de nuestras ciudades y el modelo de ocio y vida que impone podemos hablar en otro momento. Los alojamientos turísticos y temporales han retirado viviendas del mercado residencial en determinados territorios y son parte del problema en la subida de los alquileres en nuestros barrios.  

¿Quién gana y quién paga las consecuencias? ¿Qué ocurre cuando una actividad económica desplaza población y debilita las relaciones comunitarias?

Tener derecho a hacerlo no significa tener que hacerlo

Tener capital, ahorros o varias viviendas es un privilegio y sobre esto ya hemos escrito; reconocerlo, agradecerlo y actuar con responsabilidad es la secuencia. 

¿Por qué asumimos que debemos obtener siempre la máxima rentabilidad posible? ¿Por qué renunciar a parte del beneficio parece una ingenuidad, mientras contribuir a mantener precios inaccesibles se considera una decisión inteligente?

Existen alternativas. En Euskadi, programas como Bizigune, gestionado por Alokabide, permiten incorporar viviendas privadas al alquiler protegido. Podemos obtener un retorno económico sin alimentar la escalada de precios. También podemos renunciar a convertir viviendas residenciales en alojamientos turísticos.

Quizás no se trate tanto de cuestionar las decisiones que tomamos en su momento, sino de preguntarnos qué podemos hacer ahora con lo que tenemos, siendo conscientes de lo que está ocurriendo y de las consecuencias de nuestras decisiones.

¿Y si quien especula es alguien a quien quieres?

Hay situaciones especialmente incómodas. Podemos querer a personas que han decidido situarse abiertamente en una lógica de explotación económica. Personas que consideran ingenuo renunciar a beneficios y exhiben cierta testosterona económica: comprar barato, alquilar caro y aprovechar la presión turística como demostraciones de inteligencia.

¿Y qué hacemos cuando alguien a quien queremos sostiene prácticas que consideramos injustas? ¿Rompemos la relación?

No tengo una respuesta cerrada. Me parece importante no abandonar estas conversaciones. Comprender no significa justificar. Cuidar una relación tampoco debería obligarnos a guardar silencio.

Si queremos cambiar las reglas, también tenemos que cambiar nuestras decisiones

Cada conversación puede mover algo: una duda, una consecuencia que no habíamos considerado o una alternativa que parecía imposible. No perdamos la oportunidad, generemos incomodidad, procuremos no fabricar “rentistas rígidos” con nuestro señalamiento, abramos posibilidades… al menos en las conversaciones. En la calle gritemos y hagamos visible la violencia de esta injusticia. 

Necesitamos recuperar la función social de la vivienda. Que las personas jóvenes puedan emanciparse, las mayores adaptar sus hogares y nuestros barrios seguir siendo lugares donde vivir y construir comunidad.

Esto requiere nuevas reglas y políticas públicas decididas. También revisar nuestras inversiones y prácticas cotidianas. No tenemos las mismas posibilidades ni responsabilidades. Pero cada cual puede preguntarse qué hacer desde su posición.

Porque transformar el sistema también significa dejar de alimentar las dinámicas que lo sostienen. Y eso nos interpela especialmente a quienes tenemos algo que perder con el cambio.

Dudas y certezas reflexionando sobre la retribución variable

Un blog sirve para muchas cosas. Tejemos red, conocemos gente nueva, sistematizamos, compartimos lo que hacemos,… Entre estas múltiples aplicaciones del cuaderno de bitácora abierto al mundo yo con la que más disfruto es con la de aprender mientras escribo y converso sobre lo escrito.

Hoy escribo buscando contraste. No busco teoría, me apetece escuchar experiencias, ideas,… Os cuento…

Andamos dando vueltas a un tema en una organización dónde trabajo.  Une dos ideas clásicas en las organizaciones; objetivos y retribución variable.

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El ultimo (digo yo) de los #money28e

Llevo unos días de acumulación de tareas dentro de tareas. Con cierta necesidad de cueva, cerrando la propuesta formativa para elkartekintza, comenzando con la segunda edición del curso intensivo en constelaciones organizacionales y coaching sistemico, el taller junto a Natxo Martinez para la gente de Gizatea, reubicando y marcando los objetivos para el año en Virtualware,…

Apenas con tiempo para enredar, leer, escribir y comentar en tantísimo material generando antes y después del encuentro artesano Todo por la pasta. El que hubo antes esta impreso, subrayado y con comentarios en los márgenes. No creo que lleguen de vuelta a sus respectivos blogs… y me da pena. Lo que se ha creado después inabarcable y además con la sensación de no encontrar nada nuevo que aportar y por supuesto tampoco mejor.

La verdad es que soy un especialista en vivir historias en paralelo y podría contaros las cosas que se me movieron por dentro.

Ya saben quienes me conocen que tengo dos vidas. Una es en la que vivo y la otra es en la que pienso sobre como vivo. Mi cotidiano es corriente. Hago cosas un poco extrañas y a veces combinando con otras más locas y dispersas pero son historias de las que se pueden coger con las manos.

Pero en mi vida interior cada error corre en moviola hacia detrás y hacia delante, las listas de tareas son interminables y no hay colores suficientes para subrayarlas, las cosas que se repiten se convierten en temas a trabajar y las casualidades en causalidades.

Esta es la razón por la que puedo escuchar historias de manera absolutamente paciente y curiosa. Historias que otras personas cortarían inmediatamente para ir a los “meollos”, a los “pasos a dar”.

Y con esto del dinero es un poco lo mismo. Estas navidades volvimos a jugar con la wii de mi cuñado. Esta vez al monopoly. Todo iba bastante bien, tenía dinero, incluso más que el resto. Pero claro ellos habían invertido y en un momento que tuve que pagar no tuve con que y se quedaron con todas mis casitas y propiedades.  Parece que soy un maleducado y en estas ando. Ya os contaré en otro momento mis batallas por los lastres y alas de mi biografía en busca de la prosperidad y la abundancia.

Comparto algunas ideas, reflexiones y viajes de estos días bajo el paraguas #money28e:

  • Uno de los aprendizajes de estos días apunta a cuidar la tierra. De estos dos viajes en paralelo, el de carne y hueso exige más presencia cuando hablamos de dinero. Ha sido un buen año este 2010, lo hubiera sido mejor si algunas facturas hubieran estado remitidas apenas unas semanas antes, si plantearía pagos fraccionados con un porcentaje al comienzo del proyecto,… No pienso en darle un lugar privilegiado a esto de las finanzas… solo un poco más de orden y estrategia para que no ocupe un lugar que no le corresponde.
  • De nuevo volví a encontrarme con la red de consultoría artesana. Como me recordaba Amalio, menos impresionado que en el encuentro de Girona, y de nuevo provocado por el concepto de red descentralizada y sus nodos libres. Distinguíamos a la red como estructura para compartir y construir conocimiento de la orientada a la producción, a poner en marcha proyectos.  Cuando hablábamos de “laxitud” parece que cuadraba a la perfección en el primero de los objetivos; compartir conocimiento. Cuando compartíamos experiencias de colaboración en red para proyectos aparecían otros músculos a desarrollar. Parece que es un tema de química y complementariedad. (yo aquí pensaba en mi necesidad de contar lo que hago para que otros conozcan que engranaje para que maquina pudiera ser yo)
  • Una marca de la casa, de nuestra casa artesana, es la de compartir el saber en cada proyecto en el que trabajemos y además contagiar este virus allá por dónde pasemos. Y esto me gusta. La propuesta de organizaciones y proyectos abiertos me seduce brutalmente. Esta siendo algo importante, sigo creciendo gracias a lo que comparto y comparten. Me gusta descubrir que en todos los proyectos en los que estoy esta clave esta presente (al menos algo permanece en este equilibrismo malabarista)
  • Discutíamos en una sobremesa sobre esto del “cuarto sector”. Compartíamos algunos análisis sobre la situación del primer y el tercer sector, apenas había discusión más allá de mayor o menor apasionamiento. Más complicado era entender y compartir que este neologismo era necesario. Esto, como casi todo lo que estoy escribiendo, se merece un post. A mi llega en algo que voy rumiando hace tiempo. Necesito situar cierto rearme ideológico y repolitización en mi vida personal y también profesional.

Me dejo cosas en el tintero. Tengo que volver a la cueva. Esta vez a descansar, porque he decidido descansar más ;D

Excelentes artículos en la Wiki, es genial volver a leer los tuits del encuentro,…

Termino dandoos las gracias a todas y cada una de las personas que habéis participado en esta aventura corta e intensa en directo y en la distancia (solo fisica)

Un abrazo artesano.

Primer año como consultor (I); apenas dándome cuenta de que si soy algo es artesano y aprendiendo a manejarme con tesorerías, ofertas, facturas y cobros.

Comienzo estas líneas con el estomago encogido. Es 29 de Diciembre a las 11 de la noche y me doy cuenta de que debería de haber hecho caso a la sugerencia del asesor fiscal y pedir un crédito personal para solucionar la tesorería de los próximos meses y quitarme algo de hipoteca porque el golpe (ya sé que no me lo roban pero es que siempre he trabajado por cuenta ajena y no me enteraba de lo que hacían con el dinero antes de que llegase a mi cuenta) de mayo va a ser elegante.

A finales de Enero llega el IVA y como uno trabaja en su casa, se mueve en transporte publico y básicamente gasta en libros y comidas pues no ha sido capaz de compensar nada.

Todavía mañana subo al IKEA a por un sofá. Siempre he querido uno y creo que puede colar si lo pongo junto a la mesa llena de papeles (tan llena que ahora mismo me pilláis trabajando en la cocina). Pero el IVA de un sofá no compensa nada más que mis posaderas…

 

imagen "Money2" Flickr @Borman818

Junte las facturas de Noviembre y Diciembre en un par de proyectos y aun no ha llegado el dinero y además la “factura fuerte” es posible que no entre en cuenta hasta febrero aunque vaya con fecha de 2010.

Y es que el año ha sido bueno. Comencé muy despacio, enterándome de lo que suponía todo; ser autónomo, las cuotas, los IVAs, los IRPFs, las ofertas, el precio/hora, lo que quería cobrar y lo que no, … y no tan centrado en viabilidades.

He comenzado en una posición inmejorable gracias a tres proyectos importantes por el dinero y estabilidad que me han aportado, además de la confianza y la posibilidad de experimentar y flexibilizar dedicaciones y cargas de trabajo. Así que muchísimas gracias Maria, Ander, Asier, Unai y Ana.

El resto de trabajos me han permitido ganar dinero como he escuchado que es más difícil que se vaya corriendo, poco a poco. Me gusta, a una tarea concreta un dinero asignado.  Así que también profundo agradecimiento; Jorge, Fran, Minerva, David, Joseba, Alfredo, Maider, Virginia, Iñigo, Alex, Jose, Estebi,…

El 2011 parece que apunta complicado. Yo voy a seguir delgado de estructura, vinculándome a proyectos que me permitan experimentar y tejer en red, combinando diferentes precios/hora y formatos para la facturación…

Tengo algunas dudas sobre como cobrar algunos intangibles (diseño y asesoramiento previo a proyecto por ejemplo), si la especialización (sin matar el gusanillo trasteador e hibridador) puede ser una estrategia a considerar, forzar algunos precios, buscar alianzas para entrar a otros proyectos con otros presupuestos,… Esta claro que tengo que cuidar, atender, más y mejor a la planificación de esta parte de mi proyecto.

Ayer tomaba un café con Ricardo Antón y Julen Iturbe preparando el encuentro “Todo por la pasta” del próximo mes de Enero. #money28E. Cuarto encuentro de consultores artesanos. Yo me colé, invitado ;D, en el de Julio en Girona y fue un privilegio.  Estas ideas que comparto con vosotros me ayudan a ir aterrizando en este trabajo.