Modelos, herramientas y contenidos para el cambio personal y colectivo

Hace unos años decidí trabajar desnudo. Me sobraban las técnicas. Me estorbaban. Me hacía sentido esa invitación de Minuchin a olvidarnos de lo aprendido para que volviera de una manera más natural y personalizada. Escribí un post en ese momento. Lo vuelvo a leer y veo que el streptease me permitió incluso compartir un pequeño fracaso. 

Hace unas semanas participé en un espacio donde fui “facilitado”. Fue más que interesante. La dinámica estaba sostenida entre muchas personas y algo me llamó mucho la atención; a solicitud del grupo había un acuerdo para interrumpir la tarea y dedicar unos minutos a otra tarea más física que pudiera ayudarnos a recuperar la energía. Todo se paraba y, por ejemplo, saltábamos por el espacio. No sé a dónde os lleva esto que os cuento. Yo todavía transitó entre dos sensaciones:

  • Desde mi manera de trabajar percibir que la energía baja es un síntoma. No tengo que apagarlo o volver a encenderlo. Me pregunto qué es lo que no funciona, a veces abro la reflexión al grupo sobre cómo podemos reajustar la tarea, pregunto por si algo estábamos tocando que es importante y aún no hay permiso,…
  • Por otro lado hay algo en la activación corporal que me coloca en una manera más activa en la tarea. En nuestra capacidad de diseñar también las emociones colectivas y los procesos creo que hay algo de esta manera de incidir en las dinámicas de lo que aún podría aprender.

Os cuento esta pequeña anécdota que podría ser otro post para conectar con el comienzo del texto; los contenidos, modelos y herramientas. Por cierto en ese texto que no voy a escribir ahora sobre la “facilitación energizante” creo que también citaría a este precioso texto de Genís Roca que leía estos días. 

En el trabajo que hago de acompañamiento a organizaciones en el último tiempo cada vez tiene más espacio la formación. 

Sigo creyendo que no hay cambio en una organización si las estructuras no varían, si las personas con poder no deciden ceder el control y apuestan por la confianza. 

A veces nos piden modificar las organizaciones desde procesos de consultoría o formación. No podemos. Nos piden hablar de compromiso y pertenencia como si nombrarlas hiciera magia. El diagnóstico detrás de la demanda de una propuesta formativa es parecida a “mis trabajadores no saben trabajar en equipo”. No descarto de primeras que esto no sea así pero si las personas no sienten que tienen capacidad de incidir en la organización estas invitaciones se perciben incongruentes y la situación grita hasta ensordecer cualquier sesión brillante. 

En un escenario donde la apuesta por un cambio más estructural esté avanzada nos piden acompañar en el cambio reforzando otro tipos de dinámicas, acompañando la adquisición de competencias para la colaboración, construyendo lenguaje común… Una misma propuesta formativa podría ser en un contexto fuente de conflicto y en otro apoyo. 

No voy a entrar en este texto (de nuevo amenazo con otro post) a las organizaciones paradójicas o en transición donde te piden una cosa y la contraría. Siendo sinceros, una buena mayoría.

Me gusta cómo lo explica el modelo ADKAR al que yo accedo en primera instancia desde el trabajo de Jurgen Apello.

  • Hablando de HABILIDAD, sostiene esta perspectiva, los agentes de cambio trabajan para eliminar las barreras y hacer lugar a la práctica. Se preocupan de poner los medios para que las personas aprendan y practiquen sus habilidades y disciplina
  • Sobre el CONOCIMIENTO, y creo que este punto es el de mayor conexión con el resto de ideas que os quiero compartir hoy, no se trata tanto de dar con información nueva como de movilizar el cuerpo y la mente de las personas. 
  • Los DESEOS son también clave en el proceso. Los mensajes racionales deben complementarse con disparadores emocionales del cambio. Sentir urgente lo importante, sentir la crisis. Conocer los deseos intrínsecos de las personas y utilizarlos.
  • Repetir el mensaje de manera constante y de modos diferentes buscando aumentar la CONCIENCIA. No hay mejor motivador que aquel líder que predica con el ejemplo.
  • Termina haciendo énfasis en el REFUERZO. Cuando la gente cambia, necesita ver y sentir que lo está haciendo bien. Celebrar los pequeños éxitos para saber que estamos por el buen camino. Agradecer el trabajo. Proponer retos. Transformar lo aburrido en entretenido.

“No se trata tanto de dar con información nueva como de movilizar el cuerpo y la mente de las personas” 

Hace unos días se me resistió un grupo en la primera propuesta. Me acercaba con una de estas técnicas a las que creía haber renunciado. Todo comenzó porque una persona criticó uno de los modelos que propuse para trabajar por simple, subjetivo y poco evolucionado. 

A veces las musas aparecen como aparente obstáculo que hace relantizarlo todo. Necesité volver a pensar y explicar más despacio y consciente lo que les proponía. La conversación me llevó a esta reflexión:

MODELOS

Los modelos son mentira. Lo había explicado antes de la intervención de esta persona. Son mentira porque simplifican una realidad inabarcable hasta hacerla aprensible. Voy experimentando con diferentes matrices como mapas de comprensión sin olvidarme del vasto territorio. A veces das con modelos más dinámicos, más complicados, más sencillos. Algunos incluso después de usarlos varias veces vuelven al cajón o al libro. Comparto que en algún caso y si se confunde la metáfora con la realidad podemos contribuir al hambre insaciable de la respuesta rápida, simple y viral. 

Permanezco atento con mi particular inseguridad, autocrítico y sensible a lo que provocan estas propuestas. Me gusta trabajar conversando más que sosteniendo ideas y estas técnicas me ayudan. Son catalizadoras, precipitadoras, anzuelos,…

TÉCNICAS

Me gustan los modelos que generan cuadrantes, espacios donde colocarte físicamente, encontrarte con otros, reflexionarte, diferenciarte,… La técnica se revela en un mapa físico y en el suelo. Suelen ser técnicas de “cinta carrocero”. A veces es esta propuesta la que se llevan las personas con las que trabajamos. Creo que es un buen indicador. Contagiamos en las formas que no es poco. Otras veces tengo dudas de si no se queman como una cerilla cuando no se comprenden en profundidad pero no está solo en mis manos.

CONTENIDOS

No sé cómo llamarlo. ¿“Confianza” es un “contenido”? Este tipo de palabras son las que surgen en estos espacios de formación: Conflicto, comunicación, equipo, delegación, autogestión… Experto en el tejido de intangibles. Lo intersubjetivo e inabarcable. Como una araña recorriendo una tela construida por todas. 

Igual lo que hay que cuestionar es si realmente esto que hacemos se pueda llamar “Formación». Agitamos herramientas proponiendo marcos/modelos para cuidar conversaciones que comienzan en ideas, continúan por experiencias, trascienden cuando se escuchan otras maneras de confrontarte con las ideas y las experiencias y terminan en pequeñas claves que pudieran ayudarnos a movernos de manera más consciente y compartida por las tensiones humanas.

“Contenidos” inabarcables por inmensos, transvestidos, prohibidos, apasionantes, animados desde todas las esquinas, humanos, música de bandas corporativas,…

15 comentarios para “Modelos, herramientas y contenidos para el cambio personal y colectivo”

  1. amalio rey

    Cuando empecé a leer tu post, y me encontré con esta frase: “hace unos años decidí trabajar desnudo. Me sobraban las técnicas”, creí que el título de tu entrada iba de cargarse los modelos, herramientas y contenidos, pero después vi, como suele ser habitual en tu relato, que no estaba tan claro y nos regalabas esa ambigüedad tuya sin resolver.
    Los modelos y herramientas pueden tener el problema de “encasillar” un poco la realidad, pero es imposible realizar intervenciones sin cierta organización, ni metodología. Nos contratan para eso. Desde esa lógica opino, Asier, que los “modelos” no son, ni pueden ser mentira. Soy un fan total de los modelos como dispositivo para entender patrones y posibilidades (de ahí vienen, como sabes, mis queridos “moldes creativos” que están construidos sobre “modelos mentales”). Claro que son simplificaciones, como todo lo que hacemos en consultoría. Es imposible intervenir de forma coherente, y menos aún que se nos entienda, sin algún tipo de simplificación.
    La realidad siempre es más compleja que los modelos pero si quieres tratarla con fines de intervención, la tienes que hacer “abarcable” de alguna manera, eso sí, siempre desde la humildad de reconocer que dejas zonas ciegas y espacios “inabarcables”, o sea, sin pretender que tu modelo vaya a ser la única solución posible.
    El problema no son los modelos, sino aplicar un único modelo. Lo útil e interesante es ir poniéndose y quitándose gafas, es decir, esos filtros para mirar que sirven de modelos. Lo que puede ocurrir es que la mejor explicación sea una combinación de varios pero al menos tienes ahí patrones y heurísticas que son reproducibles de alguna manera. En definitiva, me gusta hibridar modelos, pero sin renunciar a ellos.
    Si utilizas y te gustan las técnicas que generan cuadrantes, estupendo. Cada uno elige las técnicas con las que se siente más identificado y le parecen más útiles. Pero fíjate, esas técnicas también responden a un determinado modelo. Los modelos están detrás de todo y llevan embebidos unos sesgos. Que tengan sesgos no es problema si los reconoces y los usas con un objetivo loable y transparente. Como cada uno tiene sus ciertos sesgos, por eso recomiendo seguir un sistema multi-modelos, que nos permita probar distintas estrategias, cada una de ellas, con tus palabras, “inabarcables”. De esa manera vas cubriendo cada vez más territorio 🙂
    Por cerrar, algo que me parece muy importante a propósito de lo que dices. Es una paradoja. Muchos consultores y consultoras creen que haciendo una increíble facilitación “soft”, cargada de complejidad y requiebros dialécticos (=> para no simplificar), están empoderando y democratizando los procesos. Sin embargo, muchas veces eso produce el efecto contrario, porque, sin querer, concentran toda la metodología (tácita) en el o la facilitadora, que sin pretenderlo se convierte en el gran mago o maga del baile. Esa “no-técnica” de facilitación es imposible de reproducir porque evita el método (llámalo modelo o como quieras), lo que hace que después que el/la facilitadora se va, esos participantes no puedan replicar nada sin su ayuda porque hacerlo le resulta demasiado complejo. En definitiva, que los modelos, técnicas y herramientas simplifican pero ofrecen a cambio la posibilidad de transferencia y reproducibilidad.
    Perdona por la extensión del mensaje, pero es domingo y siento que todo eso que puse tenía que decirlo. Me interesa especialmente que pienses en la paradoja del último párrafo. Gracias por hacerme pensar. Un abrazo…

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    • Asier Gallastegi

      1000 gracias Amalio. Creo que a veces usamos las mismas palabras y quizás no son exactamente lo mismo o al menos en su aplicación. Me regalas dos ideas bien importantes. La primera es la de la hibridación de modelos. No renunciar a la estructura que ofrecen los modelos cuestionando las perspectivas parciales con la mezcla y uso de diferentes para un mismo tema o situación. La segunda me engancha con algo de lo que también hablo en el post. Las técnicas y modelos como herramientas transferibles y que permiten hacer más propios y repetibles los procesos. Compro esta sensación de magia en otros acompañamientos y sabes que también soy muy fan de ese intangible que es relación. Todos/as desde el acompañamiento agitamos esa capa de predigistador/a de manera más o menos consciente. Sigo creyendo que hay algo en el cambio que se tararea más que deletrea. Y me parece apasionante comprender este lenguaje de la música para el cambio.

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  2. Ricardo_AMASTE

    Lo de «simple, subjetivo y poco evolucionado» te lo decían como piropo ¿no?
    Creo que como proponeis los dos, la cosa es aprender modelos y herramientas que te parezcan sugerentes, masticarlos, digerirlos, que se entremezclen los nutrientes y metabolizarlos de forma situada.
    Me gustan los moldes cuando necesito bases, las piezas para ensamblar lo emergente, poner el cuerpo y otros lenguajes para introducir nuevos flujos… Y si es todos desnudos ¡Pues perfecto!

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    • Asier Gallastegi

      Te leo parafraseando el post y digo «joder» no fue para tanto 😀 😀 😀 Son las palabras que he usado para describir algo que quizás fue más complejo. Creo que esta persona unió lo que estaba ocurriendo con experiencias anteriores de las que necesitaba defenderse. ¡Nos pasa tan a menudo! Lo de los lenguajes para introducir nuevos flujos va a ser otro post. Utilizar las mismas palabras para construir el puente y traer lo nuevo para llegar a algún lugar nuevo. Desnudas, desanudadas, desdudadas,…

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  3. Fernando Consuegra

    Joder Asier me ha encantado tu manera de transparentar tu búsqueda segura/insegura en el trabajo con las organizaciones…Hace falta coraje para verlo y además compartirlo!! Comparto muchas cosas…Cuerpo, emociones, vínculos, dictados no escritos…muchas capas en funcionamiento y a la vez! Moverse en vertical en las organizaciones para avanzar…para crecer en consciencia…😉

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    • Asier Gallastegi

      Vecino. Igual podemos echar un café uno de estos días e intercambiar algunas estas ideas Sé de algunas historias en las que andas enredado y me atraen mucho. En breve te envío un audio 😀

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  4. María

    Asier, una maravilla leerte y encontrarse con el bonustrack de un intercambio entre maestros.
    Lo que me mueve a dejar mi comentario no es el afán de «constelarme» a mí misma entre los grandes, sino de mostrar que realmente movilizáis el eje de una facilitadora siempre en beta.

    Cada día me cuestiono si es posible (y conveniente) que como facilitadores reduzcamos nuestra intervención intencional a su mínima expresión y lo cierto es que experimento y veo en compañeros y maestros que admiro, ese constante fluir entre entrar y salir de la escena. De tus líneas, Asier, extraigo no tanto un rechazo al uso de modelos o teorías, sino el recuerdo de la constante atención que conviene que los facilitadores mantengamos, para sostener a las personas en un equilibrio entre la incertidumbre tolerable y el sacrificio por lo reducido a cenizas teóricas. Por el momento no he encontrado problema en el aprovechamiento del conocimiento contrastado de transferencia estructurada, ordenada, como catalizador de un lenguaje común para el cambio, como guía para el enfoque hacia la tarea. Creo que no podemos olvidar que orquestamos laboratorios que podemos tratar de hacer semejarse lo máximo posible a la realidad, aunque es saludable que nuestra humildad se mantenga conectada con el hecho de que la escena facilitada, es una escena que será de alguna forma «modelada» para tratar de ser replicada, y queramos o no, eso no depende de nosotros. Es cierto que puede haber mucho de hambre y sed por el trasplante inmediato de lo fácil y accesorio – y ahí es donde los facilitadores podemos tener un papel realmente relevante-, aunque también soy cada vez más consciente de que nuestro cerebro y nuestro corazón humanos necesitan poder extraer pautas, que conviertan la experiencia aislada que se produce en el laboratorio de la facilitación en conocimiento útil y re-visitable en contexto.
    En mi práctica, aumenta el desapego por las estructuras fijas, esa hibridación de distintas técnicas de la que hablaba Amalio, manteniendo la sencillez (que no la simpleza) como brújula, libre de artefactos lunares que resten autonomía a las personas para recrear con sus medios las condiciones que hagan emerger de nuevo aquello que les haya sido útil en el experimentar y sentir en la sesión, sosteniendo un margen de maniobra y «usabilidad» que deje espacio para que la responsabilidad personal por el proceso se regenere de la forma más natural posible.
    Creo que ha habido suficientes personas brillantes que han sabido transferirnos un valioso conocimiento a través de sistemas o modelos, tengo fe en que los grandes nunca lo hicieron con el propósito de vender realidad unívoca a precio de teoría, también pienso que lo más relevante fue modelado hace ya bastante tiempo y los profetas de nuevos pseudo-métodos que nacen de esa sed por lo viral olvidan con gran facilidad o ignoran con temeridad.
    Con antelación me preparo y con presencia en el momento escojo, en base a lo que creo mejor para un propósito que nunca me pertenece a mí, en un constante fluir. Suele resultarme útil para medir el alcance, recordarme que si bien sobre (casi) todo ya se ha bien-pensado y teorizado, este momento no se ha experimentado ni se volverá a experimentar jamás y con eso es con lo que realmente trabajamos los faciltadores de cambio de hoy.
    Gracias Asier, Amalio y cia por inspirar.

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    • Asier Gallastegi

      Muchísimas gracias Maria. Firmo todas tus palabras. Al final escribes sobre nuestra PRESENCIA. Yo creo que este es el gran modelaje. Si somos capaces de estar centradas en lo que esta ocurriendo, en el foco, en las personas, en lo que emerge… Esto se transmite, no sé si se aprende en una sesión o suma de sesiones. Creo que es un reto permanente y amenazado por la falta de tiempo y la sobreestimulación. Creo que esta es la clave.
      Esto en confianza. Ultimamente leo bastante sobre el trabajo de Milton Erikson. Me apasiona su capacidad para intervenir con la pauta de relación. No dejo nada escrito. Apasionante. 1000 gracias

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  5. Julen

    Muy interesante el post y los comentarios. Por cierto, hombres hablando entre nosotros 🙂

    Mi punto de vista es ir caso por caso. Me creo a pies juntillas que cada proyecto concita suficiente complejidad a su alrededor como para dar por supuestas muy pocas cosas. Leyendo me venían a la cabeza los proyectos en los que implantamos las 5S digitales: método, método, método, pero…

    Pero resulta que cuando aterrizas en el proyecto y comienza la implantación es entonces cuando empieza de verdad la fiesta. Son personas, hay una cultura, unas actitudes, están en un momento evolutivo concreto, sus aspiraciones son unas específicas… buff, un cóctel con un montón de ingredientes, con unas dosis determinadas. Y, por supuesto, de vez en cuando aparecen ingredientes que ni sospechabas que podían entrar en juego. ¿Qué quiero decir con esto? Que hasta que no llegamos a la realidad concreto, no sé muy bien cuánto de dogma, cuánto de método, cuánto de dejarnos ir habrá que aplicar.

    Al final me temo que cualquier intervención tiene que tener en cuenta el sistema en que se inscribe… pero de eso tú, Asier, ya vas bien servido, ¿no? 😉

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    • Asier Gallastegi

      Hombres compartiendo dudas de manera pública. Por algo podemos empezar… Para mí la pertinencia es un arte. Cuando has entrenado la mirada y tienes suficientes marcos nos llega más información que la que podemos digerir. Pensar en el foco, en la pregunta, en el contrato, en el momento evolutivo… lo que apuntas en tu comentario Julen creo que son la clave. Como todas las destrezas complejas en acción; un montón de variables desplegándose o siendo parte de una sola acción. Este es el gimnasio al que me he apuntado y aun, y no sé si flirteo demasiado con el «síndrome del impostor», no me veo suficientemente servido. Eskerrik asko Julen!

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  6. amalio rey

    Hola, Julen:
    Como te dije en mi propio post, al responder a tu comentario, una cosa es trabajar «proyectos», con un acompañamiento personalizado (es un lujo que muchas veces no tenemos porque no da la pasta para financiar eso) y otra impartir talleres en los que das formación e intentas desarrollar capacidades para que después, cada cual, intente aplicarse eso de forma autodidacta, que son la mayoría de los casos. Si dispones de la posibilidad (un lujo, insisto, si aparece quien lo financie) de personalizar y hacer acompañamiento de implantación, ahí metes todo lo tácito que quieras. Pero antes va el método, ¡¡método, método!! (y si quieres, cuentas un amplio menú de casuísticas para que la gente lo flexibilice) porque si no, la gente se puede ir con las manos vacías.
    Por cierto, no entiendo qué quieres decir con eso de «hombres hablando entre nosotros» ¿?

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  7. Juanjo Brizuela

    Modelos, técnicas, contenidos, método… creo que la lección de introspección y de interrogarnos sobre ello merece la pena para quizá reconocer que deberíamos replantearlo todo.
    Cada proyecto es un mundo porque cada persona implicada en él tiene sus propios intereses, sus necesidades y expectativas. Entiendo que el método ayuda a ordenar esos puntos que no deberían ser olvidados en el proceso pero cada realidad, cada cultura como dice Julen, es muy particular.
    Creo que es preciso interrogarnos quizá para darnos cuenta de que los copia-pegas no funcionan y que nuestra labor va más de propiciar que pasen cosas más que seguir un camino trazado en una hoja en blanco.

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    • Asier Gallastegi

      Hay algún ejercicio de copia maravilloso 😀 Muchas de mis técnicas fetiches son replica de lo que aprendí con buenos y buenas maestras. Ponemos en valor, cuando hablamos de lo tácito, lo artesano y lo adaptado, todo el resto de aprendizajes que van conformando la caja de resonancia desde la que seguimos trabajando. Es fácil copiar una técnica, la conversación posterior requiere de un viaje profesional/personal más intenso, abierto, profundo y apasionante. Gracias amigo

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