El superpoder de la ubicuidad; internet, GTD y el culo en la silla

Recuerdo con una mezcla de admiración, tristeza y liberación una tarde que tras comprobar que me era imposible asistir a las tres reuniones para diferentes causas y militancias en las que me esperaban esa misma tarde y a horas prácticamente irreconciliables me fui al cine.

Fue como un antes y un después a una apuesta más o menos consciente por hacer fuerza de palanca desde lugares diferentes y complementarios buscando cambiar cosas que me producían (y me siguen produciendo) dolor. Aun no he podido leer ni seguir con atención el mítico debate entre Foucault y Choamsky que me recomendaba hace unas semanas mi amigo Asier pero creo que fue el momento dónde las tesis del “autocuidado” de Foucault ganaban a la llamada a la tensión y la batalla.

No fue casualidad. En ese año habían ocurrido cosas más importantes que me replanteaban mis ideas para dejar espacio a los afectos, otras relaciones y otras fuentes de bienestar. Supongo que con esta introducción podría escribir sobre dos o tres ideas diferentes; afectos vs ideas, expansión vs intimidad, reuniones vs cine, militancia vs ocio,…

Todas las posibles derivas tienen en común la disyuntiva. Me empeño en compartir mi certeza de que podemos ser una cosa y la contraria. Que cuando hablamos de identidades unos rasgos se pueden sumar a otros y hacer personas más bonitas, interesantes, matizadas,… (Atendamos que aquí hay otro post. ;D) Y ¿estar? ¿Podemos estar en un sitio y otro?

Con estas pequeñas muestras de mi biografía encima de la mesa y siendo responsable de uno de los blogs menos enfocados y extraños que conozco, alguno de vosotros ya habrá llegado a la conclusión que uno de mis superpoderes más envidiados es el de la ubicuidad.

Y es que a veces lo rozo con la punta de mis dedos. Desde la pantalla de mi ordenador puedo acompañar a Julen Iturbe y Juan Freire en el UrbanLabs, openstreetear con la gente de tagzania, Fernando de la Riva y la gente del CRAC esta vez en Zafra con su taller de educación para la participación, Bilbao open day bien cerca de casa, evento blog dentro de unos días en Sevilla, Garabat cambia de expo, dan la vuelta a un coche en la plaza corazón de maria,… La información se retransmite en directo y me gustaría estar en todos esos lugares físicamente.

Para acceder a lo que se mueve pero se queda quieto, las actualizaciones de mis lugares favoritos, me sigo pegando con la sindicación, los RSS, el gogglereader y el feedly. Menos mal que esta Miquel y sus sueños de la razón.

Además escucho el último disco de Buika con Chucho Valdés en el spotify, me entero antes que nadie de la muerte de Michael Jackson y la retirada del piercing de Murillo,… Y en el mismo electrodoméstico paso de contrastar unos datos para una publicidad a terminar una propuesta de trabajo (¿alguien ha contabilizado cuanto tiempo dedicamos a escribir propuestas y cuanto a ponerlas en marcha?), un par de textos sobre temas que me interesan, los pitidos del tweetdeck (a mi chica le sacaban de quicio y ahora creo que les ha cogido cariño) me llaman de vez en cuando y me lanzan a los lugares más remotos y las webs más apetitosas, sacándome a veces de la tarea y aportando escaleras para profundizar en otras.

El blog me sigue llamando y no puedo quitarme de encima esta sensación de abandono. La tarea me aplasta en forma de lista escrita en el corcho. Le he dibujado una caricatura de un servidor sonriendo, el cuerpo lo dibujo mi pequeña y me ha hecho delgado ;D.

La experiencia de moverte por el mundo a golpe de subjetividad como si se tratase de un gran googlearth temático me lleva a la ilusión de poder moverme con la misma ligereza y elegancia por las tareas y los temas que invaden mi mesa, mi cabeza y a veces mis tripas. Si, alguno pensará que tengo que meterme de lleno en algún curso de GTD. Sí, puede ser. Me interesó el post de Mertxe sobre la PNL aplicada a estas tareas o al empeño de sacarlas de manera eficiente+eficaz. A veces también me creo lo del caos creador. Cada vez me asustan más las estructuras y las formalizaciones. Acaban por matar capacidades que luego hay que recuperar.

A todos estos reclamos mitad ángeles mitad demonios se suma la apasionante aventura de la crianza. La conciliación es una de esas palabras que me impresionan porque parecen inventadas para hablar de su ausencia como “igualdad” y “justicia”. Ya he hablado de alguna emoción al respecto en este blogcajondesastre. Lo traigo aquí porque me encanta cuidar de mi hijo a la vez que hace todavía más difícil centrarse.

Hoy estoy especialmente sensible con cierta sensación de atadura. Nunca la oferta apetitosa fue tan dispar o al menos nunca me llego la información a casa y tan personalizada. Y pocas veces he tenido la sensación de estar perdiéndome semejante cantidad de aventuras deliciosas. Si, ya sé que he dicho que me siento presente a través de twitter, posts, streamings y parecidos pero sé lo que me pierdo por no estar físicamente con esta gente y en estos lugares y hoy me pesa.

Igual le empiezo a dar al ZEN, ¿me ayudará o será parte del listado? Quizás hay que simplificar-me…

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