Este viernes mantuvimos otro encuentro de la Red de Consultoría Artesana, después de mucho tiempo sin encontrarnos y con una representación pequeña. Las redes también son organismos vivos y, si una vara de medir es la convocatoria, podríamos pensar que esta criatura no respira como lo hizo. Si utilizamos otros indicadores, sigue siendo uno de los lugares más especiales en los que yo he podido compartir proyecto profesional. Así lo fue de nuevo este viernes. Nos encontramos Ana, Naiara, Juanjo, Julen y yo. Nos convocaban las ganas de encontrarnos y poder compartir ideas y experiencias en torno al uso de la Inteligencia Artificial en la consultoría.
Yo tenía mi agenda particular, que compartí unos días antes del encuentro. Además de aquello que escribí en verano y que compartí primero en LinkedIn y luego en este blog, aportaba algunas reflexiones:
- Hay usos de la IA que claramente han venido para quedarse y que ya forman parte de la práctica profesional cotidiana. Grabar audios con anotaciones y reconstruirlos con apoyo de la IA, transcribir audios y generar informes, investigar sobre un tema subiendo materiales y lanzando preguntas, trabajar hipótesis, conexiones y líneas de pensamiento, o utilizar la IA como una herramienta para buscar patrones y lecturas longitudinales son prácticas que ya están integradas en mi día a día. Desde ahí, no se trata tanto de discutir si la IA debe estar o no, sino de cómo nos vinculamos con ella, desde qué lugar y con qué grado de consciencia.
- Me interesa especialmente profundizar en la comprensión de cómo están construidos estos sistemas. No desde un lugar hiper técnico, sino para entender la arquitectura interna, la lógica de los modelos, cómo se integran las distintas herramientas, cómo se configuran los asistentes y qué implica realmente “hablar” con una máquina de este tipo. Entender con qué estamos trabajando forma parte, también, de una ética profesional.
- El tema del dato es central y abre muchas preguntas. A dónde va el dato que introducimos, cómo se explota, quién lo utiliza, con qué fines, qué huella dejamos y qué significa eso en términos de poder, mercado y control. Me interesa especialmente cómo podemos relacionarnos con nuestros propios datos de una manera más consciente, más crítica y más responsable, sin ingenuidad pero también sin parálisis.
- En este contexto, el aporte de valor profesional lo veo claramente en la sesión, en el directo y en el contraste. En la capacidad de leer críticamente lo que devuelve la máquina, en no darlo por válido sin más, en afinar la escucha, en vincularse con la IA desde un pensamiento complejo, en estar atento a qué se escribe y qué no, y en el arte de formular buenas preguntas y generar hipótesis fértiles. La máquina puede producir, pero el sentido, la orientación y la lectura siguen siendo profundamente humanas.
- También me interesa abrir una conversación sobre la dimensión social, ética y política de estas herramientas. Qué están produciendo a nivel de imaginario, de relaciones de poder, de desigualdad, de acceso al conocimiento. Cómo evitar una explotación acrítica dirigida por el algoritmo. Cómo aportar, aunque sea con un pequeño gesto, a herramientas más cuidadas, más igualitarias, menos sesgadas en términos racistas, machistas o clasistas. Y cómo impulsar, o al menos imaginar, estructuras más públicas, comunitarias y no exclusivamente mercantilizadas en torno a este tipo de tecnologías.
- Otro eje importante es el impacto en nuestras competencias como profesionales. Qué se potencia con la IA, qué se debilita, qué se delega, qué se pierde, qué aparece nuevo. Cómo cambia nuestra forma de pensar, de analizar, de escribir, de escuchar. Cómo se reconfigura nuestra identidad profesional cuando trabajamos con asistentes, cuando la IA se convierte en producto y cuando entran en juego modelos de negocio de grandes consultoras que integran estas herramientas de forma masiva.
- Me interesa también la dimensión metacognitiva: aprender sobre cómo aprendo. Qué tipo de preguntas hago, qué patrones de pensamiento repito, cómo formulo hipótesis, desde dónde miro los problemas. Si la propia IA puede ayudar a devolver una lectura sobre mi estilo de pensar y de preguntar, no como verdad, sino como espejo y provocación.
- Por último, aparecen miedos y tensiones que me parece importante nombrar. El miedo a la saturación, a que todo se “emborrache” de IA, a la pérdida de criterio, de profundidad o de singularidad. Al mismo tiempo, es innegable que es un apoyo clarísimo para resolver cuestiones técnicas, desbloquear procesos y ampliar perspectivas. Sostener esa ambivalencia, sin idealizar ni demonizar, forma parte del trabajo.
Estas eran mis ideas previas al encuentro y de todo esto y mucho más hablamos de una manera distendida, comprometida, diversa y práctica, sobre todo práctica.

Cuando hablamos de IA estamos acercándonos, básicamente, a máquinas con una capacidad asombrosa para digerir muchos datos y generar diferentes formatos para poder acceder a los mismos. ¿Cómo estamos haciendo uso de esta oportunidad desde la consultoría?
Los diferentes grados de experimentación y de mirada entre las personas que nos reunimos, y las que no, ya están llevando la reflexión a un lugar interesante. Ya estamos compartiendo perspectivas personales y profesionales y activando algunas alarmas y perspectivas críticas. Compartimos desde el comienzo una actitud ante la tecnología de trasteadores y trasteadoras netas, sabiendo que hay algo muy importante en el manejo de las herramientas que consiste en experimentar y construir un criterio práctico y, aun sosteniendo esta mirada, hay algo en esta nueva tecnología que nos sitúa ante un salto. Nos escuchamos diciendo algunas cosas que ya se dijeron hace unos cuantos años sobre otras tecnologías. Estamos en el tono de “se nos va a olvidar escribir”. Y sí, parece que esta tecnología también va a influir en qué competencias aumentan y cuáles disminuyen.
En este sentido, mi cabeza va por dos lugares:
- Aprender de la deriva de internet y de cómo pasó de ser un lugar central para la interacción entre, por ejemplo, las personas que conformamos REDCA. Desde mi punto de vista, compartir que fue la priorización absoluta del espacio y sus herramientas al servicio del turbocapitalismo la que nos ha expulsado de lugares significativos.
- Por otro lado, volver a hacer hincapié no tanto en la apropiación de las herramientas, sino en las estructuras que generamos dentro de nuestros círculos de influencia. Colocando en el centro la búsqueda de usos alternativos a las herramientas, y más vinculados con el tipo de acompañamiento que queremos realizar junto a las organizaciones y personas con las que trabajamos, quiero poner el foco en la capacidad de construir estructuras alternativas.
Cuando pienso en estructuras pienso, por supuesto, en el diseño de los algoritmos, normas de uso, explotación de los datos, interfaces (interesante la reflexión de Amalio de estos días al respecto)… pero también pienso en qué herramienta y tipo de uso puedo dar a las mismas.
Es distinto entregar los informes generados en contraste con un asistente de GPT, al que he subido de una manera determinada los contenidos resultado de un proceso, a entregar el propio asistente, la arquitectura de conocimientos con la que está construida y los aprendizajes rescatados en la interacción a través de prompts. Incluso si ahondamos en la posibilidad de interactuar con la herramienta a partir de dinámicas más colectivas, acompañando una reflexión crítica sobre lo explotado.
Y pienso de nuevo en estructuras y no solo en usos. Se trata de generar un contexto que nos refuerce una manera u otra de estar ante el proceso. Conectados con la pregunta y el foco que nos convoca, provocamos una manera de estar ante los proyectos de “investigación aplicada”, proactiva, descubridora de nuevas preguntas y respuestas, pertinente…
A pesar de todas las lecturas que están deconstruyendo el potencial que encontré en la primera lectura del libro sobre el “paternalismo libertario” de Thaler y Sunstein, sigo pensando en la fuerza de las estructuras y en nuestra capacidad de esbozar contextos y ecosistemas que nos hagan más fácil estar de una manera determinada ante una situación.
Explorar nuevas herramientas y dispositivos para la construcción de:
- Objetos digitales y dinámicas que nos ayuden en la didáctica, que en los contextos online sigue compitiendo con todos los distractores de atención,
- espacios donde el acceso al conocimiento de una organización pueda ser más intuitivo y accesible,
- vínculos al relato que vamos construyendo en los procesos, desde la inteligencia colectiva, asegurando una trazabilidad y una comunicación acorde a distintos niveles de interés y responsabilidad,
- oportunidades de traslación de algunos aprendizajes de cómo se están usando estas herramientas, por ejemplo, en el deporte, de manera crítica, a algunos posibles usos en las organizaciones,
- automatizar algunos procesos con menos valor añadido,
- …
En este encuentro, mis compañeros/as me han ayudado a reflexionar un poco más sobre este potencial de construcción de estructuras y lo han hecho con un uso particular de Notebook LM que estoy convencido de que va a ser clave en el desarrollo de mi búsqueda y experimentación en los próximos meses.
Impactamos cuando generamos estructuras y acompañamos a otros a reflexionar y construirlas en sus organizaciones; índices de los documentos con los que trabajamos, repositorios de conocimiento preparados para una mejor explotación desde estos asistentes de IA, preguntas que nos permitan un tipo de exploración, herramientas…
Apropiación, hoy, no significa solamente enfocarnos en nuestros objetivos a corto plazo. Desde mi punto de vista, se trata de reflexionar sobre las estructuras a las que estamos contribuyendo global y localmente. No voy a perder de vista una mirada más ética y política de las herramientas; introduzco de una manera más consciente la oportunidad de incidir, desde aquello que está en nuestras manos, en estos usos que son estructuras y que condicionan de manera útil nuestras prácticas de una manera más funcional y constructora de conocimiento y competencia.
Julen ya ha compartido su particular crónica. Ya sabes, somos un poliedro.
Seguimos.