A lomos de una tortuga. REFLEXIONES VERANO 2021.

Este verano he dejado de escribir 10 posts y he dejado de fotografiar 20 imágenes. 

No escribo, no fotografío y esto no significa que no capture imágenes ni que deje de contarmelas. Creo que todo comenzó en el instituto. Escribía en los billetes de tren, en los papeles que solía utilizar para no mojar mis cuadernos con el sudor de mis manos, en las partes traseras de cualquier documento que hubiera cumplido ya su función… Y escribía para atrapar lo que escuchaba y veía. Para comprender y comprenderme. No sé qué fue antes, la escritura o la necesidad de poner palabras a invisibles no importantes, la complejidad o mi necesidad de profundizar. Aprendía que cuando uno quiere hablar de estas cosas mejor le conviene escribir.

Todo esto para explicar que aunque no escribo en este blog sigo acercándome a los momentos como aquella imagen de Neo esquivando las balas en Matrix, sacando fotografías en sus 360 grados o al menos con esa fantasía. 

Young woman sitting astride a turtle

Quise escribir y no lo hice sobre las trabacaciones. Ya está todo dicho. Quizás necesitaba contarme sobre el lujo de salir tanto tiempo de casa y seguir trabajando desde «el palacio de verano». Sobre las tensiones del trabajo en red y conciliar producción colaborativa con calendarios y situaciones tan diferentes. Sobre abrir proyectos cuando cierras curso. Sobre cómo conecto, hasta con placer, con la tarea cuándo esta se puede dar con otro ritmo y profundidad. 

Quise escribir y no lo hice sobre la diferencia entre ser veraneante y turista. Recordaba a aquella pareja de vecinos de verano con su periquito que volvían año tras año a nuestro barrio. Volver al mismo lugar. Comparar las fotografías año tras año y ver que los entornos cambian más despacio que los humanos. Es lo más parecido a ese marco de la puerta donde están las alturas, nombres y fechas de los nietos y nietas en casa del aitzitze y amama. 

Quise escribir y no lo hice sobre cómo se construye una casa. La pequeña cabaña de aperos que veíamos desde nuestra habitación estos años se ha levantado dos pisos en un mes y medio. Pensaba en esto de trabajar y sus diferencias y conectaba, por razones obvias, con la habitual incomprensión entre planta y oficina en muchas empresas industriales. Disfrutaba de comprender las lógicas de cada paso y me seguía comprometiendo con recuperar la acción lenta, manual, concreta y en equipo que me rescata de la velocidad digital a menudo abstracta e individualizada. 

Quise escribir y no lo hice sobre la depredación urbanita y las inercias neorurales. Parte de nuestras conversaciones de verano se parecen a las de los lobos antes de atacar un cordero. Sin tener muy claro quién es quién (¿Soy lobo o cordero en esta situación?). Es reiterada la fantasía de comprar una cuadra y construir un pequeño refugio al que volver durante el año. Haces las cuentas y no tiene sentido. Además sabes que en el fondo lo que quieres es alargar el verano, comprar otro ritmo, una temperatura, unas conversaciones… y sabes que esta inversión puede no ayudar a materializar estos deseos, a veces incluso puede contribuir a sepultarlos y que quizás haya otras estrategias más interesantes. El año que viene seguiremos cayendo en la trampa. 

Quise escribir y no lo hice sobre las fiestas de verano. A veces la ausencia te ayuda a entender un poco mejor. No echo de menos las fiestas, estoy mayor. Quizás echo de menos algunos de los rituales que descubro en estas. Pensaba en esto, en los rituales, en la función de las fiestas. Sirven para volver a encontrarnos, volver a casa, descubrir las esquinas, que quienes las habitan ocupen el centro, disfrazarnos, seducirnos… Y conversábamos sobre cómo hemos podido trampear estas necesidades en este tiempo de nofiestas. 

Quise escribir y no lo hice sobre el fútbol moderno o algo parecido. Cansados ya del affaire del astro argentino, el pequeño de casa tuvo que pedir permiso para traer un nuevo matiz de la historia a la cena. Y en ese momento, o quizás fue antes y por eso pedía permiso, aprovechamos para hablar de los millones y su distribución, de las fortunas y las tramas detrás de este negocio… La historia «twitch e Ibai Llanos» le daba otros tintes sobre internet, decidir lo que queremos consumir… Y además yo de futbol ni sé ni quiero saber, soy del Athletic. 

Quise escribir y no lo hice sobre el planeta y nuestra estupidez. Envie un meme al whatsapp de la familia con Messi con una camiseta donde se leía “Seguimos en plena crisis climática”. Recomendado por Pablo Aretxabala leí “Petrocalipsis” en la semana que se filtraba el informe de la ONU. He intentado transmitir un resumen de la lectura esta tarde con la frase “No future”. Quiero traer esta información con fuerza a mi vida personal y profesional. Recordar los trozos de Iceberg derritiéndose que colocaba Olafur Eliasson en aquella plaza

Quise escribir y no lo hice sobre el Síndrome postvacacional. Ha sido, una vez más, un muy buen verano. He disfrutado y conectado. En los próximos quince días me veréis desubicado, más allá que acá, pero poco a poco dejare de quejarme. He aprendido que a partir del 15 de Setiembre no se tolera la melancolía por el tiempo de descanso. Comenzaré a hablar de la necesidad de descansar a partir del 1 de Julio. He aprendido que se tolera a partir de ese momento. Pero sabed que mi tierra es el verano. 

Quise escribir, no lo hice pero lo haré sobre el arte de discutir, sobre los ritmos para la conexión y la desconexión, a vueltas sobre la sobreprotección en la educación, la toma de decisiones… 

¡Que comience la fiesta!

8 comentarios para “A lomos de una tortuga. REFLEXIONES VERANO 2021.”

  1. Amalio Rey

    Buenos apuntes, Asier. Yo estoy missing. Saturado de tanto bit pero viviendo a la vez las mismas benditas contradicciones. Me ha encantado leerte. Un abrazo

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  2. Raúl Castillo

    Bonito tiempo de barbecho. Tiempo de contarte desde lo que no acabas de contar. Hilos esbozados de los que tirar trazos (o no….) Bienvenido a seguir comenzando. A empezar este nuevo comienzo. Bonito leerte Asier.

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  3. Juanjo Brizuela

    Se nota que el verano ha sido, es y será siempre «el verano». Con todo lo que dices. Con todo lo que está por venir.

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  4. Carme

    Que bueno, Asier, vibro con tus palabras porque las siento muy próximas. Gracias por escribir lo que resuena en mi cabeza estos días.

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