Elaborando una propuesta

En estas vacaciones tengo pocas obligaciones y además, de momento, voy cubriendo los objetivos. Varios de los libros en el punto de mira han caído dejando un exquisito olor y sabor a cadáver, ese listado “comentado” de los trabajos de estos últimos meses esta esbozado y ando buscándole lugar, quiero escribir algunas líneas más para alimentar este blog, no engordar, rebajar el miedo a cabezudos y gigantes de mis hijos, ordenar el escritorio del portátil, reorganizar mi mesa de trastos en casa, … he dado con una estrella de mar, cientos de peces, muchos erizos, karramarros pero aun no he dado con ningún pulpo.

En ese listado imaginario, por no escrito, queda algún libro de los de subrayar y aprender y un par de propuestas para el curso que viene.

Cuando digo “propuesta” me refiero a ese pequeño documento que empieza por un titulo y termina con un presupuesto. Algo sobre lo que podamos trabajar antes de comenzar una nueva aventura con otra organización, un “siteheentendidobien” para tomar decisiones y cerrar una pequeña hoja de ruta.

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La reconversión de la demanda en consultoria

No sé si el concepto se entiende. En servicios sociales servía para hablar de esas veces que una familia te pedía una cosa y tu, como profesional, entendías que necesitaba algo diferente. Entonces comenzaba la batalla de las estrategias para este contrabando de expectativas y respuestas. Muy a menudo de la mano de estos conceptos y propuestas iban ligadas otras palabras; resistencia al cambio.

Una vez, hace unos cuantos años, cuando trabajaba como educador familiar en un servicio municipal, me encontré en la sala de una familia mirando montañas de ropa para planchar. Me costo darme cuenta de que era lo que esperaba aquella madre. Ella había pedido en los servicios sociales una ayuda a domicilio y le habían endosado un educador.

lorea by gallas

Por aquel entonces, algunos profesionales (no todos) llegamos a una conclusión; teníamos que responder a las demandas más explicitas si queríamos luego acompañar en otras aventuras más profundas y estructurales. Por supuesto no estaba en nuestras manos responder a todas las necesidades materiales pero ese era el objetivo en común con nuestros clientes.

Este viaje compartido, como todos los mínimamente exóticos y basados en el respeto mutuo, era el del encuentro, en el que nos íbamos conociendo, explicitábamos nuestros lugares, roles y objetivos. La palabra VINCULO nos servía para definir eso que construíamos y además le dábamos casi un valor absoluto. Me explico; era algo muy importante, estábamos construyendo puentes con las piedras que habían servido para construir muros. Y eso era el mayor cambio en el que podíamos colaborar; cogenerar un espacio, una relación significativa dónde podíamos experimentar con nuevas maneras de ser y estar más abiertas y adaptadas a la complejidad del día a día.

Y aquí estamos. 15 años más tarde poniendo al servicio de personas y organizaciones los músculos desarrollados en estas aventuras. Y algo de todo esto también nos lo encontramos en consultaría y en el trabajo personal.

En la relación más individual los limites los percibo muy rápido, en lo organizacional a veces si y a veces no.

En la primera entrevista escucho la demanda y todo lo que esta junto-ante-bajo-con de esta. Y lo devuelvo. A veces planteo una propuesta más amplia o centrada en otro foco que considero más radical (de raíz). No es estrategia comercial. No busco hacerme con más trabajo. Es algo parecido a haber elegido la pastilla azul en matrix. A veces no veo imágenes sino líneas de código verde a toda velocidad. ;D

Y en ocasiones ese es el contrato que acordamos, en otras rehago la propuesta para ajustarla a objetivos más instrumentales y menos provocadores.

Todo va bien en cada una de las situaciones. Solo ocurre en algunos casos que los subterfugios imaginados aparecen en una dinámica, por ejemplo, formativa. Y entonces protejo la encomienda y apunto para comentarlo en privado.

Escribir estas lineas me sirve para recuperar lo que ya sabía; respondamos a lo que nos piden y en ese camino podremos descubrir juntos otros alcances… o no.

Otra de las artes de este trabajo apasionante.

Enderezando cuadros y respetando ritmos

Hay semanas que parecen meses. Algunas por lo lentas que pasan y la sensación de que los martes se repiten tres veces. Otras porque es imposible que todo lo que hayas vivido tenga lugar en tan poco tiempo.

Esta es de las segundas; larga por intensidad.

Ahora me entran ganas de contaros todo pero entonces es muy posible que me pierda, que no cuente nada más interesante que una agenda. Quizás puedan ser material de otros posts porque uno sale de estos días con la fuerza necesaria, en modo certeza, para retomar la costumbre de escribir y compartir de manera más continua. Uno de los impactos de una intensa apasionada conversación con el gran Manel Muntada.

Soy consciente de todo lo que me da este espacio y a veces le dedico el rato que sobra. Probaremos a darle más tiempo y buscando compartir proceso y no tanto resultado redondo (que se descubre muy a menudo como aburrido). Comparto hoy una pequeña reflexión parte de un viaje consultoril.

Mucho escrito sobre el lugar que nos corresponde, ocupamos y debiéramos de ejercitar como consultores. Sobre el dentro fuera ya hemos escrito.

Irratia by gallas

Pienso ahora sobre mi manera de acercarme a algunas realidades con intención de colocarlas en un lugar mejor. Si, se que suena extraño. A veces lo hago. Como si quisiera colocar los libros de una estantería ordenados o enderezar cuadros torcidos.

Las claves, los prejuicios, las sensaciones, las intuiciones, mucha literatura del management, la planificación estratégica, las religiones, los dogmas, … son perfectos. Puedes adentrarte en los terrenos más desconocidos que no te vas a perder. Cuando encuentres alguien con una nariz que reconoces como la de un primo de tu madre atribuirás a él todo lo que recuerdas de este. Cuando entres en una habitación amarilla sabrás que de esta solo pueden escaparse los monos amaestrados… Es una sensación que me gusta. Me hace pisar seguro.

Pero también asusta y para eso uno se viste de inseguridad y de ritmos respetuosos. Provoca lo justo, sacude en lo obvio y dilata plazos para no molestar. Es mi cara más adaptativa, más blanda.

Y si. Soy un poco de lo uno y otro poco de lo otro. Y aprendo mucho yendo de un lugar a otro. Supongo que a veces será un poco extraño para la gente que acompaño pero no hace daño y a veces hasta sirve.

También sé que esta manera de estar es para un rato. En unos años habré visto y trasteado con tantas situaciones que me quedaré con las estructuras. Ya no me perderé en los detalles capote en los que ahora entro como un miura. Dejare de apuntar a personas de manera tan lineal. Apretaré y exigiré responder a los plazos y tareas dónde nos comprometimos. Escucharé los patrones con rapidez y atacaremos dónde hay que hacerlo sin invertir energías en grandes diagnosticos. Además seré consciente de dinámicas y antes de lanzarme tras ellas, las cuestionaremos y solo trabajaremos con lo que llega, con lo que la organización y mis clientes pueden entender en ese momento. La gramática de las situaciones me van a dar información pero en ningún caso me cegará, entendiendo que lo que “funciona bien, no se toca”.

Bueno… Seguimos trabajando y con muy buenas sensaciones a pesar (o quizás gracias a) de esta repetida sensación de aprendiz eterno.

Compartiendo las presentaciones y resultados de la jornada artesana

El gran mkl ya tiene preparada la wiki de la jornadas artesanas de los primeros días de Junio en la hermosa ciudad de Girona. Se recogen fotografías, presentaciones y conclusiones “alfa”.

Ahí tenéis cada comunicación. Fue una propuesta desde el comienzo, el requisito para participar era compartir un material para profundizar en la reflexión. Dedicadle un rato a cada una de ellas. Son muy diferentes entre si y todas igual de interesantes. Además hay un espacio para el debate y la construcción de nuevas ideas. Yo tuve la suerte de escucharlas en directo, ahora los #redca comparten conocimiento para seguir creciendo.