Anton de Kroon. Experiencias como Coach Sistémico

Hace unos días que, de la mano de Emana, volvimos a disfrutar de la compañía y la maestría de nuestro amigo y profesor Anton de Kroon. Otra vez, cuando nos íbamos a despedir, callo, nos miro y se dejo emocionar dándonos un lugar en su corazón.

Traía esta vez consigo en la maleta el libro sobre Coaching Sistémico del que nos había hablado ahora hace un año en Uruguay. Un libro en el que recoge varias experiencias de Coaching Sistémico Fenomenológico (Me gusta como respeta los orígenes diversos de esta mirada. Terriblemente sistémica incluso cuando conecta con aspectos de raíz fenomenológica) ordenándolas para ilustrar los conceptos que se repiten en su practica y son propios de esta mirada en el trabajo más individual.

“Nuestro norte es el Sur”, declaraba en 1936 el pintor uruguayo Joaquín Torres García.
“Nuestro norte es el Sur”, declaraba en 1936 el pintor uruguayo Joaquín Torres García.

Un texto corto, que se acaba demasiado rápido (congruente con su manera de trabajar, bebiendo de la tradición de la Terapia Breve Sistémica y el enfoque centrado en soluciones), sencillo en apariencia y con una gran profundidad y personalidad. Leia el texto estos días envuelto en una cadena de sesiones de coaching relacionadas con un proyecto formativo y ha sido un privilegio ver como en conversación la lectura y la practica iban enriqueciéndose mutuamente. Echamos de menos este tipo de literatura de caso en el mundo de la consultoría y el coaching.

En el contexto individual los aspectos más familiares aparecen con mayor frecuencia que en el trabajo más de equipo u organizacional. Además cuando aparecen en este contexto la intimidad y la protección permiten trabajar con más atención y profundidad. Anton desgrana un montón de conversaciones donde explora estos patrones personales, las lealtades infantiles que se vuelven carga en un momento dado y la necesidad de mirarlas con reconocimiento.

Me permito rescatar algunos textos del libro con algunas ideas propias.

En este trabajo, con perspectiva sistémica, hay palabras que suenen repetirse y a veces se parecen a cierta oración de creyentes para calmar la furia de los dioses. Una de estas es “Totalidad”, en los sermones suele aparecer en frases del estilo “Conectados con el todo”. En el texto Anton nos cuenta como hace para estar atento a que fotografía más grande pertenece la historia con la que esta conectando nuestro cliente:

“Al ser multipartidario, me conecto como coach con todas las partes que intervienen en la totalidad. No me mantengo al margen ni soy neutral: me pongo en el lugar de cada uno de los elementos del sistema, incluso en el de aquellas partes olvidadas o excluidas.

Cuando escribimos y mantenemos la importancia de “No saber” en este tipo de procesos nos cuesta acertar con las palabras que explican la apuesta por esta manera de permanecer “ignorantes” a posta:

“En cuanto me doy cuenta de que pierdo interés por los detalles o emociones, digo por ejemplo: Te agradezco todo lo que me cuentas; necesito saber si has experimentado algo similar con anterioridad. ¿Es así?” “Si comienzo a preguntar de qué se trata exactamente, corro el riesgo de distraerme de mi orientación sistémica”

Sobre los silencios, su pertinencia, claves para entendernos en la relación e impactantes en el proceso de “darse cuenta” de nuestro cliente:

“Con frecuencia me alegra el efecto que consigo al guardar silencio. He aprendido a mantenerme callado en los momentos que no sé como seguir (…) En los casos en que no logro tolerar el silencio, me pregunto qué dice esta situación sobre mí. ¿Será que no puedo controlar mis ansias de ayudar?

Sobre los juicios, los prejuicios, las transferencias, contratransferencias, hipótesis,… hay ríos de tinta describiendo procesos personales, de equipos y organizacionales. Yo cada vez vibro más con esta manera de estar dónde me uso como antena, como dedo húmedo al aire, …

“Mi propia experiencia como coach es una curiosa fuente de información: ¿Siento que me convierto en niño, dependiente, paternal o maternal por la conducta o palabras del cliente? (…) ¿Que esta sucediendo conmigo aquí y ahora? ¿Será acaso una repetición de lo que el cliente me está diciendo que es su problema?”

“¿Para que otro problema es este problema solución?” Son muchos años trabajando con la fuerza del beneficio secundario en el mantenimiento de situaciones dolorosas. Acercándome al síntoma como una llamada de atención sobre cierta fisura en el equilibrio funcional, entre la suma y la resta de estas situaciones. Escuchar esta frase y desde el lugar desde el que la lanza Anton de Kroon le ha dado una fuerza extra a esta mirada y manera de trabajar con personas.

“-Cuándo comenzó- o -desde cuándo existe el problema y que sucedía entonces- son preguntas relativas a los hechos y a las circunstancias. No pregunto por qué surgió el problema. Eso es trabajo de averiguación de la policía, que pretende encontrar explicaciones y posibles culpas. Yo planteo preguntas para descubrir si el problema presentado es una respuesta a una necesidad sistémica dentro de la organización” ¿Para que problema sería una buena solución? Supongamos que el “problema” esta resuelto, ¿que empezaría a hacernos falta? Si el problema deja de existir, que partes del sistema podrían evocarlo de inmediato?”

Tras los primeros relatos nos cuenta una pequeña reflexión. Una conversación con colegas dónde muestra pequeñas fisuras, caminos posibles que podría haber cogido el trabajo. Cuando aprendemos de la practica corremos el peligro de pensar que lo que ha ocurrido es la única manera de hacer posible e intentamos poner todo de nosotros para atrapar esta manera de hacer. De nuevo, en este texto, conecta con la humildad, la curiosidad y las ganas de aprender al servicio de las personas.

El texto desborda humanidad, como Anton.

Habría otro post sobre este libro. El que puede mirar al libro desde su indice y rescatar esas frases que nos ayudan cuando lo que esta ocurriendo es una cosa u la otra. No lo descarto. Estoy volviendo a escribir y aun no sé muy bien como se hace. O quizás tu que estas leyendo este post puedes leer el libro y complementar estas lineas con las tuyas. Te espero.

Gracias Anton de Kroon.

Compartiendo algunos aprendizajes de mi participación en la estrategia “Antirumores” del ayuntamiento de Getxo

En primer lugar agradeder a Ekain Larrinaga, tecnico de inmigración del ayuntamiento de Getxo, y responsable de la estrategia Antirumores de este municipio, la confianza e invitación. En segundo hacer extensivo el agradecimiento, a todas las personas que han participado en este espacio para la reflexión y la acción. Me siento privilegiado.

En este proyecto, acompañamos personas preocupadas por la gestión de comentarios que atentan contra la dignidad de personas y colectivos en la medida que distorsionan la imagen de estos, a través de la generalización y sobredimensionamiento de datos puntuales.

A mi me duelen especialmente cierto nivel de simplificación para referirnos a colectivos y realidades tan complejas. Alguno y alguna de vosotras me habrá sufrido en algún momento. Algo se me dispara y creo que no es la corrección política. Me cuestan algunos titulares, comentarios en redes sociales (Creo que las redes sociales es uno de esos contextos, por expuesto, dónde no es bueno entrar a grandes debates), conversaciones en momentos de ocio,..

No siempre entro a estas situaciones con la calma necesaria. Hay algo como de agresión. Me pasa con alguna otra situación. Todas tienen que ver con la simplificación y el encerrar a personas y procesos complejos en conceptos, etiquetas y nombres fáciles de abarcar, con los que seguimos relacionándonos para que nuestras expectativas sigan cumpliéndose.

Aquí también simplificar y complejizar. Simplificar y complejizar ambas como estrategias necesarias para la adaptación y cambio como seres en relación con un entorno.

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Talde argazkia / Foto de grupo#antirumores #zurrumurrurikez 2015 #getxo

Posted by Zurrumurrurik ez / Antirumores GETXO on Miércoles, 1 de abril de 2015

 

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Las emociones no existen

Lo he pensado siempre pero no me he atrevido a compartirlo hasta hace poco.

“Emoción” es una palabra. Ibamos poniendo a todo en su lugar; los animales eran animales, nos los podíamos comer, los árboles eran árboles podíamos talarlos,… Colocabamos nombre a las cosas para tener poder sobre ellas, y lo conseguíamos.

Todo por un camino bien enderezado pero muchas veces había algo que nos distorsionaba los cuadrados. Cogía formas que no cabían en las cuadriculas. Veías algo claro pero otra “cosa”, no sabíamos como llamarlo, algo que sentías en alguna parte de tu cuerpo, funcionaba como una alerta. Un susurro o un grito, te decía que eso que veías claro quizás no lo era tanto.

Detrás de todo este poner nombres, de atrapar lo extraño en conocido, había uno de esos gritos. Te decía algo así como que lo que no tiene nombre es desconocido, no es de los nuestros. Y además tu sabes que aquellos, los extraños no controlados, pueden atentar contra tu vida. “Vida” también es una idea que acababa de coger forma en una palabra con la absurda fantasía de controlarla.

Cuando buscaron poner nombre a esto que ocurría en el cuerpo eligieron, en este lado del mundo, la palabra latina “emotio, emotionis”. Declinando el verbo “emovere”. Como eso que “saca a uno de su estado habitual”, comparten en un diccionario etimológico en Chile. En wikipedia tiene otro matiz; “aquello que te mueve hacia”.

 

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El cuerpo (5 de 6); escritura corporal

Da igual que es lo que quieras contar, cuando coge forma de palabras las emociones, lo percibido, lo tocado coge forma de aire. Escribir sobre el cuerpo se parece mucho a pensar sobre el cuerpo. Y si, se parece bastante a una contradicción.

Las contradicciones se parecen mucho a dos puntos cercanos y familiares en una ciudad. Todos los días salimos de nuestra casa para dirigirnos, por ejemplo, a trabajar. Hay paseos cortos que a veces no nos ayudan a conectar y desconectar, hay viajes que hasta nos dejan conectar con algo diferente al punto de partida y de llegada,… Sea cual se el caso a fuerza de repetir el itinerario, todas las etapas intermedias comienzan a ser cercanas.

Reconocemos a las personas que cruzan por el mismo lugar a la misma hora, la energía con la que baldean un portal concreto todos los lunes, el olor a tortilla de ese bar dónde antes solías desayunar, la desobediente consciente que se resiste a los tirones de su hermano mayor para legar al bus, los pendientes de aro de esa chica que parece que en cualquier manera va a comenzar a saludarnos,…
En este ir de las ideas a las emociones empiezo a tener la sensación de mezclar un lugar con el otro. Como si en la nebulosa comenzará a ver algo más importante. Como en los versos de Laboa.

Conexión y desconexión pueden ser otros nombres para A y B. Ir de un lado a otro me ayuda a encontrar lugares intermedios, escalas,… Nada esta claro y tampoco tiene que estarlo. También esto esta bien. Si no me pillará pretendiendo atar lo inabarcable mediante “ingeniosos” giros mentales podría significar que esta vez no había habido viaje.

Me esta costando terminar estas frases. Creo que conectar con el cuerpo necesita de menos palabras.

Este blog es un lugar de palabras e imágenes y va a seguir siéndolo. Quizás puedo aprender a escribir de otra manera más “corporal”, menos pluscuamperfecta, algo más directa, menos pendiente del aplauso y de dobles saltos mortales hipnotizadores.

No esperen decálogos ni sentencias univocas. No soy así. No quiero renunciar a la parte del lío en el que entro cuando pretendo acercarme a las palabras de los cuentos, a las que tocan, las que quieren contar algo que aun no ha cogido forma, disfrutes, balbuceos e intentos fallidos.

Como escribo, trabajo, vivo. Y si; Definitivamente, perderse es un buen lugar.

Estas palabras están leídas antes, conversadas, escuchadas, discutidas y bailadas. Una vez más gracias.

El cuerpo (4 de 6) : Aprendizaje por Identidad

“No se aprende a boxear leyendo libros. Yo conozco esos libros, dentro hay fotos y dibujos que muestran cómo colocar los pies y los brazos, el ángulo de tu brazo y todo eso, pero todo parado. No hay ninguna sensación de movimiento. El boxeo es movimiento, lo que cuenta es el movimiento»

Esto lo dice Deedee el entrenador del gimnasio del Bronx dónde Loïc Wacquant escribió “Sobre las Cuerdas”.

The Library of Congress (CC) Louisiana Young Ful SS, 5/13/14 (LOC)
The Library of Congress (CC)
Louisiana Young Ful SS, 5/13/14 (LOC)

Hay algunos aprendizajes que apenas necesitan de teoría y comprensión intelectual. El Boxeo es uno de ellos. Los golpes en tu cara te recuerdan levantar la guardia y los que llegan a tus costados que sería bueno bajar los codos para proteger las costillas. Además hay una colección de matices en la postura que solo se quedan si los pruebas con tu cuerpo y en relación con otra persona.

De alguna forma cuando hablamos de competencias como foco de una planificación o de una formación, también hablamos del cuerpo en acción. Hacemos hincapié en la integración en marcha de actitudes, conocimiento y habilidades. Por separado no son competencia, cobran esa categoría en relación actuada.

A veces hablo de pensar con los dedos, de pensar haciendo (base en la aproximación de, por ejemplo, el pensamiento y diseño o “design thinking” o del trabajo de psicodrama, constelaciones,…). Los kinestésicos exploran/exploramos el mundo probándolo.

En el mundo del trabajo con personas el contenido y los saberes, lo que llegamos a comprender cognitivamente, es solo una parte pequeña de lo que nos interesa. Hay un mar de datos y conocimientos que, no solo se escapan de lo que alcanza nuestra cabeza, sino que a menudo se diluyen ante nuestra inercia al análisis.

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El cuerpo (2 de 6)

¿Para que engordamos? Si, creemos y yo lo hago, que todo lo que ocurre en los sistemas, personales, familiares y organizacionales, sirve a un propósito; ¿para que engordamos?

Cómo solemos preguntar en las organizaciones y en sesiones de coaching; ¿Para que otro problema es este problema solución? Y aquí cada uno comenzamos a dar vueltas a nuestra cabeza y estomago.

Los animales engordan conscientes de las estaciones, del cambio determinante en el clima, de su contexto y de los retos que trae este nuevo tiempo. Engordar, en el mundo animal, es hacerse con esa reserva de energía necesaria para afrontar este periodo que se acerca, que sabemos va a ser exigente y necesita de más energía, de combustible para un viaje sin apenas gasolineras.

Toronto History en Flickr CC
Toronto History en Flickr CC

Conscientes de lo que esta por venir, conectados a un saber colectivo y ancestral, habiendo percibido los cambios en el clima que anticipan un invierno más o menos duro, los animales se SOBREalimentan hoy para SOBREvivir mañana.

Y estaréis pensando en lo que nos diferencia y en como nuestro engordar no esta tan conectado con lo que es funcional. Y más cuando cogemos distancia del origen de nuestra necesidad de hacer más grande nuestro cuerpo y solo nos podemos fijar en círculos más pequeños ligados al placer a corto plazo, la glotonería (que entiendo que tiene diferentes caras y una es la de comer más),…

Si. Y además quiero pensar que hay algo de esto que nos une al resto de animales que también funciona. Creo que engordamos atentos a lo que ocurre y a nuestra interpretación de los datos. Sentimos que necesitamos más para dar más.

Y entonces esto no se trata únicamente de comer menos, hacer dieta, movernos más rápidos, equilibrar lo que entra con lo que sale,… no solo. Comparto dos claves que pudieran interesarnos a quienes un día intuimos, como en Juego de Tronos que “The winter is coming”… 😀

 

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La petite mort

La petite mort en francés, también conocida como La pequeña muerte, hace referencia al período refractorio que ocurre después del orgasmo sexual. Este término ha sido interpretado generalmente para describir a la pérdida del estado de conciencia o desvanecimiento post-orgásmico que sufren las personas en algunas experiencias sexuales.1

De manera más amplia se puede referir al gasto espiritual que ocurre luego del orgasmo, o a un corto período de melancolía o trascendencia, como resultado del gasto de la “fuerza de vida“.

Un estudio reciente sobre los patrones de activación del cerebro usando una tomografía por emisión de positrones (PET) da cierto apoyo a la experiencia de “la petite mort”.2

http://es.wikipedia.org/wiki/La_petite_mort

 

La petite mortHan pasado semanas desde mi ultima entrada en este blog. La titule “Vulnerhabilidad” y fue importante. Volví al sano ejercicio de inventar palabras para aprehender ideas que aun me/nos son nuevas, que aun estoy/estamos construyendo.

Compartir esta palabra y la experiencia detrás de ella en el blog me ha abierto la puerta a conversaciones preciosas. Ha sido parecido a tejer una red de personas “vulnerhábiles”.  Encuentros tejidos con:

  • la complicidad de quienes tememos y dudamos y de pronto nos sentimos comunidad,
  • con la fuerza de comprobar que conectar con nuestro ser más pequeño destapa a otros y otras pequeñas,
  • y que esta manera de mostrarnos es la que permite procesos de cocreación y aprendizajes invisibles.

Esta manera de estar y vivirnos necesita silencios. No planificados, ni tan siquiera en ciclos como los pedía la tierra. Se parece más a la rendición que esta detrás de la creación. Lo explica Brian Eno en esta entrevista y me hace sentido:

“Rendirse, en mi opinión, es un verbo activo. No es solo parar y dejar de pensar. Es saber estar en cada momento y adaptarse a él. Significa ser capaz de manejarse en la incertidumbre y sentirse a gusto”.

Seguimos entrenándonos.

He vuelto

VULNERHABILIDAD

Esta manera de estar ante lo que me pasa, esta apuesta por lo pequeño, por compartir siempre lo ultimo, no repetir, experto en querer saber sobre más cosas de las que puedo, permanecer en este lugar de la tierra con la que cae, la disolución mágica del dinero, las energías invertidas en probables, la explosión de la fantasía de planificación, son el escenario perfecto para convertirme y convertirnos en expertos bailadores con la incertidumbre.

Lo hablo con otros y otras compañeras de fatigas. Sistematicemos lo que estamos aprendiendo, es un contenido y una forma muy sugerente en estos momentos. Muchas personas y organizaciones están desorientadas en esta nueva situación. Nuestra experiencia empresarial reflexionada y contrastada les interesa.

Esta sociedad liquida coge formas que le cuestan reconocer hasta a el padre de todo lo liquido.  Y en este momento ¿como aprehendemos a vivir sin saber lo que viene después?. Tiene que ver más con aprender a navegar a vela que con conocer las piezas de un motor. Atentas al viento y a desplegar la tela en uno o en otro sentido.

Y si hablásemos de bujías estaríamos más en la onda de este video que compartía mi amigo Asier Amezaga sobre la desobediencia tecnológica en Cuba.  Estar atento a lo que llega, a lo que no eliges pero llega, para coger las piezas, sus motores y aspas para resignificarlos, sumarlos, tunearlos para seguir navegando

Ascensor vulnerable en Bilbao fotografia de Asier Gallastegi

Además, y no me quiero desviar, ando en el ultimo vuelto sumergido en el mar de oportunidades para la renovación pedagógica. Cursos a profesorado, acompañamiento de equipos directivos de escuelas, participación en el master de Orientación pedagógica de la universidad de Deusto,… Además asumí el reto de escribir un texto sobre la aportación de la perspectiva coach en la adquisición de competencias genéricas en el marco universitario.

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Aprendizajes de un joven en Africa. Experiencia cruzada con Maider Gorostidi

Maider Gorostidi y yo nos encontramos a veces en la mudanza de un amigo, otras yendo al medico en el casco viejo, otras charlando sobre los espacios, su configuración y el impacto en las dinámicas personales y organizacionales incluso compartiendo proyectos profesionales. Curiosamente aun tenemos ganas de seguir encontrándonos.

El otro día dimos con otro cruce de vidas. Compartíamos, cada uno en un lugar del mapa y en un año diferente, una pequeña experiencia en un proyecto de cooperación al desarrollo (cualquier adjetivo a esta labor en un momento en el que el mundo parece “patas arriba” suena cuando menos curiosa).

Además coincidíamos en algunos aprendizajes y como andamos enredándonos nos emplazamos a escribir un post a cuatro manos o dos a dos. Aquí va mi parte de la historia.

Yo estuve en Mozambique, tres meses en el año 1996. La experiencia fue dentro de un programa de Gobierno Vasco que llamaban “jóvenes cooperantes”.  Cuando volví fui parte de un pequeño acto reivindicativo y critico con el modelo de cooperación publica. Lo cuento ya para que no ocupe más y para compartir que esta doble cara enfadada y apasionado (algo así me decía mi amigo Raul el otro día) viene de lejos.

En Mozambique bien joven

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Rabias mezcladas

Llevo algún tiempo queriendo escribir sobre la rabia. Me costaba encontrar el lugar. Hace unos meses no fui capaz de escribir, estaba enredado en diferentes batallas a cara de perro. Hoy gracias a buenos amigos y amigas he ido dando forma a cuatro ideas que se han ido repitiendo en conversaciones y encuentros apasionados.

No soy un especialista en el mundo de la inteligencia emocional y lo sé porque tengo amigos que si lo son. Me arriesgo a fallar adhiriéndome a una de las definiciones que he encontrado en la red pero me ha hecho mucho sentido algunos de los matices que arrojaba:

-Se activa por la sensación de estar controlado y por la frustración que nos produce que interrumpan nuestra conducta dirigida hacia una meta.
-Su propósito funcional es la de destruir las barreras en el ambiente.

Yo conecto con esta emoción cuando defiendo mi territorio (esto será tema de otro post) y defiendo a los míos de lo que considero una agresión. Es algo animal, químico.

Guante de Asier Gallastegi en Instagram

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