Proceso U

Esta semana he participado en un curso de formación sobre “proceso u” organizado por Labein-Tecnalia.

Había leído sobre esta propuesta de Otto Scharmer, me atraía la idea de “liderazgo colectivo” y la propuesta de “Presencia” que construía el autor junto a un viejo conocido, Peter Senge.

Algo de esto hemos podido experimentar a lo largo de estos tres días acompañados por Javier Ruiz y Judith Flick.

Es una propuesta de matices y ha sido poco tiempo para digerir una parte pequeña de los mismos. El proceso recibe el nombre de la última de las vocales haciendo referencia a la representación grafica que asocian a la propuesta.

  1. Coiniciar. Descubrir el propósito común generando espacios de encuentros entre todas las partes implicadas en la necesidad (fundamental contar con los destinantarios/as finales de la propuesta).
  2. Copercibir. Conectar con cada una, el contexto y las necesidades en el terreno. Visitas, investigación,…
  3. Presencia. Estar presente, conectar, percibir, intuir, escuchar, reflexionar,…
  4. Cocrear. Generar prototipos, dar vida a las ideas, estar atento a otras propuestas y construir sobre estás. Buscamos relevancia, sencillez, tejer redes, responder a las necesidades,…
  5. Coevolucionar. Seguimos profundizando, priorizamos las acciones con mayor impacto y las generalizamos.

Todos estos pasos en tres fases-actitudes o “pequeñas u-s”; PERCIBIR (transformar la percepción), PRESENCIAR (transformarse a sí misma y la voluntad) y DARSE CUENTA (Transformar la acción).

Una propuesta de trabajo que quiere arrojar luz a cualquier proceso de construcción colectiva. Escuchando y trabajando sobre la misma me imaginaba su aplicación en procesos de participación ciudadana, desarrollos organizacionales orientados al cambio, proyectos conjuntos en trabajo en red,… También intuía su potencial en el acompañamiento a personas en contextos de coaching, supervisión, terapia,…

Intuyo un viaje importante hacia las profundidades de estas ideas. Tras este pequeño paseo son tres las ideas más sugerentes con las que conecto:

  • La idea de presencia. Esta abiertas al, en términos que utilizan en esta teoría, “futuro emergente”. Dejarse sentir y escuchar en silencio la situación, las potencialidades, intuiciones… La propuesta invita y pone estructura a algo esbozado en otras teorías y experiencias. El pensamiento lateral, lo inconsciente, creatividad, visiones holísticas,… Tienen su espacio, tiempo y propuesta metodológica.
  • Además un viaje colectivo. Ya he hablado en este blog sobre mis reflexiones sobre los viajes junto a otros y otras. Mi experiencia trabajando estos días con estas personas (un grupo encantador y diverso y otra experiencia de encuentro personal y construcción colectiva de conocimiento) vuelve a basarse en la importancia de las identidades personales u organizativas, en la importancia de generar un proceso de confianza y aclarar las necesidades comunes para viajes colectivos. Creo que puedo aprender mucho de esta propuesta de cara a liderazgos colectivos y construcción de trabajo enredado.
  • Conectar con la fuente. Con aquello que te hace vibrar, con el momento en el que fuiste consciente de esta pasión-vocación. Con tu mayor habilidad que te hace desplegar tu creatividad y saber-hacer.

En este enlace al que accedo desde la wiki del foro itaca podeis profundizar un poco más.

Mugaritz y el desacelerador de proyectos

Ayer por la noche me encontré con un regalo en la televisión. Un documental dirigido por Hasier Etxeberria sobre Andoni Luis Aduriz y su restaurante Mugaritz.

Fueron tantas ideas sugerentes que he decidido compartirlas sin elaborarlas apenas, tal y como las apunte en un papel.

¡Buen provecho!

On egin!

Agentes para el desarrollo comunitario y la innovación social

Os contaba el otro día que andaba preparando un curso para las gentes del programa incorpora (Fundación la Caixa) que en esta tierras organiza la universidad del Pais Vasco (UPV-EHU) junto al observatorio de economia solidaria.

Unas veinte personas de diferentes entidades sociales de las tres provincias de la CAV. Media mañana de trabajo resultado de la exposición de mis certezas y dudas, y la reflexión que las segundas provocaban.

La presentación quizás no transmita todo el contenido. Tras mis lamentos al comprobar esta realidad en mi complice Facebook, Enrique Sacanell salía al paso para recordarme que “Seguro que antes se parecía más a un documento con contenidos, que podía leerse y entenderse. Ahora ya no es un documento, probablemente es una presentación que estimula y apoya” Gracias de verdad, Enrique. Esa es la evolución. Siempre aprendiendo.

Entre las cosas que aseguraba, una que descubría junto a Gloria Clavero en las jornadas de Susmoa de hace unos días. El trabajo comunitario es el trabajo de lo invisible, de lo significativo, del cuidado, del encuentro, de lo que no se mide, de lo femenino, lo reproductivo, lo nutricio,… Me conmovio. Porque hablaba desde los silencios, desde los vacios, el dolor. Es que hay algo de esto en estas apuestas.

Cansado de peleas, seguramente condicionado absolutamente por esto, y convencido que hay otros modelos que se acercan más al ganar-ganar, necesito pensar en un modelo de trabajo comunitario, (y no solo vinculado a la intervención social pura y dura) una perspectiva de mirada al territorio para recuperar todo su potencial y trabajar junto a las personas, que sume también junto a los que en algunos lugares solo se les ha podido percibir como el “contrario”.

Jugabamos a escribir y reflexionar, y más que haremos, Fernando de la Riva y un servidor sobre el concepto de “innovación social”. Cuanta experiencia aportan los procesos vecinales, la participación ciudadana, la actuación comprometida y profesional de tantas personas desde el tercer sector…

Rescataba Javi Burón en su blog la importancia de que los profesionales de la relación de ayuda (en sentido amplio) profundizaramos en conocimientos más “biologicos”, epigeneticos. Algo hablamos en este blog hace unos días. Se refería a Punset y sus redes para argumentar la propuesta. Siempre bueno, siempre abriendo puentes entre regiones de la cultura y del saber tan lejanos entre si.

Creo que el mismo Punset y otros pensadores sistemicos e investigadores aplican lo aprendido en “ciencias sociales” (en la observación del hominido) para explicar otras historias más “celulares”. En su misma pagina web recogen y resaltan una frase curiosa; “a la bacteria hay que darle un argumento”

Creo que los procesos participativos tienen mucho que decir por ejemplo a los procesos de innovación. También a los de “innovación social“.

bitxos by gallas
bitxos by gallas

Venía a este espacio formativo con una pregunta. La sensación es que cada vez los argumentos apoyan más este tipo de iniciativas y enfoques de intervención. Sin embargo mi sensación es que las metodologias aplicadas en el paragüas de la intervención publica cada vez enfocan más a la persona y en algunas situaciones con claros pasos atrás hacia epocas de más caridad y menos cambio social.

Algunas ideas se recogen del intercambio de pareceres del curso e intento tengan reflejo en la presentación que comparto en este post.  Sigue habiendo un mar de posibilidades para la reflexión sobre este campo y el reto de construir respuestas a las preguntas entre la administración publica, entidades y ciudadania.

Habrá que pensar que quizás es, “sencillamente”, un problema de comunicación. Así me lo recordaba una tecnico municipal que me decía que a Marco Marchioni siempre le entiende y no las propuestas que vienen de algunas entidades del tercer sector. Yo le recordé que el esfuerzo debía de ser mutuo para escuchar y proponer. Dos actitudes basicas que todos y todas deberíamos de seguir explorando.

¡¡Suerte!!

El fracaso apuesta de futuro

El fracaso no es una opción. Es un privilegio reservado para quienes al menos lo intentan.

Esta frase la rescato del baul microsiervo y me parece de estas que hay que guardar en algun lugar del ordenador y en mi caso tatuar en algun lugar de mi cerebro (Ahora que sabemos que las emociones también residen allí. Lo dice uno de mis libros de mesa de la temporada).

Hace unos días os hablaba de las jornadas de Lanekintza y la ponencia de Cesar Oteiza. Dijo muchas cosas y seguro que más aprovechables o practicas que las que me resuenan en estos momentos. Sobre estas ya he encontrado algo por la red. Sobre sus reflexiones sobre el fracaso alguna menos.

Elogiaba la “cultura de emprendedores” con la que él se ha encontrado en los EEUU. Y decía que en ese lugar del mundo la valoración social del éxito y del fracaso eran muy altas. En una serie de recomendaciones que titulaba “lecciones” comenzaba con la que decía “emprender vale la pena aunque no salga bien”. Continuaba diciendo que los fracasos son éxitos, medallas, la posibilidad de no equivocarse en el futuro.

maren en lo más alto
maren en lo más alto by gallas

Seguro que a alguna de las personas que se pasé estos días por este post se sorprenderá de esta reflexión y comenzará a relativizar la idea del éxito como sueño americano, ¿qué es el éxito?, ¿lo enmarcamos en el terreno profesional?, ¿estará este hombre en una de sus crisis existenciales?, … Comprarán algunos la frase de Jorge Luis Borges “El éxito y el fracaso son dos impostores”.

Volviendo el otro día con mi amiga Esti hacia casa volvía a salir mi discurso de cuanto hemos aprendido de los fracasos. Contrastandolo con ella, su percepción sobre algunos de los proyectos que habiamos compartido era bien diferente. Otra vez de bruces con el narrativismo. Volvía a nadar en las aguas de mi particular mapa (como explican en esa joya de libro que es “la estructura de la magia” Richard Bandler y John Grinder)

Supongo que la rotundidad aplicada al mundo del fracaso y el éxito solo se podría adjudicar a grandes hecatombes o similares. Yo hablo de insatisfacciones, frustraciones, sensaciones de no haber cerrado bien una tarea, de haber dejado caer el peso de tareas sobre la espalda de otra persona,… Esos son mis fracasos.

Y son fuente de dolor y además de aprendizaje puro y duro. Mis particulares “medallas”. Son negro y blanco… Me preparan para situaciones futuras y conozco cuales son los caminos para llegar a sitios diferentes. Además, y esto de nuevo tiene que ver con mi manera de procesar mis experiencias,  me dejan cauto, como preparado para cerrar los ojos o apartar la cabeza cuando veo que el balon viene fuerte. Ya sé que duele.

¿Como os va a vosotros y vosotras?, ¿como convivis con esas vivencias del limite personal y colectivo?

Otra frase microsierva e interesante sobre esta reflexión

No se cual es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.

Bill Cosby vía Halón Disparado

Además me estreno con mi primera encuesta. Abajo a la izquierda y es más facil que escribir un comentario ;D

Del ovillo de lana al plan general contable. Y viceversa.

Compartía con vosotros y vosotras hace unos días la experiencia tocando tambores y alguna iniciativa parecida.

Me recordaban a un texto que escribí hace unos meses para reflexionar sobre estas actividades dirigidas a la cohesión de grupo. Mi amiga Maria me recordaba el texto esta mañana. Ahí va.

 “Esta semana discutíamos, más bien hablábamos porque llegamos a lugares parecidos, sobre el camino que separa al “ovillodelana” del “plangeneralcontable”. La sensación compartida era que muchos de los valores y maneras de hacer que han sido marca del voluntariado, la educación no formal, el tercer sector,… nos estaban llegando desde otros lugares como si fueran grandes descubrimientos.

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puxikak by gallas

Las reducciones siempre mienten, esta también. Tiene algo más de merito. Nos llega sistematizado lo que vivimos y pocos fueron capaces de encerrar en palabras, transmitir en laboratorio, devolverlo a su tiempo y escuchando necesidades. Ha entrado en contacto con estructuras más formales, diseñadas para alcanzar objetivos y ser eficientes (quizás eficaces). Incluso, y gracias al dinero que se mueve en algunas organizaciones y no en otras, comenzamos a tener argumentos de carácter científico que apoyan la importancia del bienestar y la cohesión de grupo en el rendimiento, por poner un ejemplo.

Un reto, otro más. O mejor dicho un juego, una oportunidad, otra más. Apartar lo escrito y recordar, repensar lo que nos hizo bien y mal, lo que nos gusta y lo que no, lo que funciona y lo que también. Partir de papeles en blanco, no de cortar y pegar.

Un ejercicio: De todo lo que sabes, ¿qué es lo que sientes como lo más importante?, ¿esa habilidad que pones en practica más veces?, ¿en los momentos más complejos?, ¿dónde la aprendiste?, ¿con quien?,…”

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