Lo nuevo en lo viejo: Sin haberlo deseado me ha salido un decálogo sobre procesos de cambio.

La gente de Virtualware suele comentarlo muchas veces. Hay dificultades para vender lo nuevo. A veces nos descubrimos vendiendo tecnología que fue puntera hace 5 y 10 años. Un ejemplo recurrente es el uso extensivo de los QR hoy para lanzar webs cuando en este momento cualquier marcador puede ser reconocido por cualquier dispositivo para lanzar cualquier tipo de contenido multimedia.

Lo discutíamos estos días dentro de las jornadas BAT organizadas por los amigos de Zaramari. Pensábamos en las dificultades para articular usos concretos de algunas iniciativas y tecnologías en organizaciones grandes o clásicas. Una amiga preguntaba sobre los mínimos necesarios para lanzar una de las propuestas en su organización.

Yo conecte rápidamente con las tecnologías como irritadoras de organizaciones y personas. Como iniciadoras de procesos de cambio. Lo hemos comentado en alguna ocasión en esta web. Uno en esta ocasión varias conversaciones paralelas.
En BAT pensábamos como ejemplo sobre la generalización de la experiencia de Domenico y sus Thinkcities y Thinkcommons. ¿Cómo podríamos generar dinámicas de sinergia con la universidad en esta propuesta de educación expandida o ambiental? La reflexión me conecta mucho con ideas que hemos ido comentando en esta casa sobre gestión del cambio.

TAXIS foto Asier Gallastegi en Instagram

Voy a numerar las ideas que me surgen. Si salen diez serán un decálogo:

  1. Largo tiempo y corto. Nosotros estamos conectados con lo que nos gusta, con lo ultimo. Unimos ideas nuevas y no tan nuevas de campos muy diferentes que tienen como, a veces único, nodo de unión a nosotros mismos. Nuestro proceso de aprendizaje esta conectado con lo ultimo e inmediato. Los procesos en las organizaciones son colectivos, más lentos, e integran poco a poco la nueva información. Paciencia. Mostremos algo de lo que nos parezca viejo a nosotros, igual compran.
  2. Liquido y sólido. Estas propuestas no necesitan de grandes estructuras. Son proyectos líquidos y corren en territorios sólidos. Persiguen objetivos y no invierten energía en permanecer. La imagen que me resuena es la de los ríos que fluyen sobre montañas y que con el paso de los siglos generan cañones y foces. Hay una energía para el cambio que surge de la aceptación. Esto que nos encontramos es una suma de respuestas a necesidades, la mejor manera posible de adaptarse a una realidad.
  3. Dialéctica y reconocimiento/colaboración. No es una pelea. El río necesita del lecho y el monte del agua. Exploramos el potencial de encontrarnos aunque a veces solo coja forma de barro. Estamos atentos a las mezclas en las que dejamos de ser agua, atentos a seguir fluyendo.
  4. Detrás de posturas rígidas hay necesidades. Para mi es fundamental entender. Hay historias personales que nos bloquean pero a menudo son los contextos los que no nos dejan avanzar. ¿Qué hay detrás de esta manera de permanecer? ¿Puedo incorporar estas necesidades al proyecto? Y recordemos que a veces para mover estas rocas hacemos tanta fuerza que nos contagiamos de rigidez. Como los cuerpos culturistas.
  5. Cuidar a los irritadores. Son puertas de acceso incomodas para lo nuevo. Nos enfadan las personas que nos sacan del bienestar y del equilibrio, por precario que este sea. Crecer pasa por escuchar lo que nos saca del comfort. Ayuda pensar que estas personas no hablan solo de si, nos cuentan cosas de la organización que aun no hemos visto, son portavoces de lo que toca mover.
  6. Redes de irritadores. Esto ocurre, las personas más inquietas no encuentran quienes le sigan el ritmo en sus organizaciones y se alían y unen con otras de otras organizaciones o lobos solitarios. Estas redes dan calor a gente aterida de frío. Favorecer estos espacios de encuentro analógica y digitalmente me parece una propuesta complementaria a cualquier proyecto de cambio. Redes de riachuelos.
  7. Desde nuestro lugar y capacidades. Entramos con energía, conectados con el proyecto, a veces minusvalorando lo que existía y criticando. Queremos hacer lo que esta en nuestras manos y lo que no. Es fundamental ser consciente del lugar que ocupamos, centrarnos en lo que si esta dentro de nuestro circulo de incidencia (usando palabras de Stpehen Covey), sabiendo que esta energía focalizada va a hacer que nuestra capacidad para modificar aspectos, que antes nos preocupaban pero no alcanzábamos, sea cada vez mayor.
  8. Comunicar y contagiar. Documentamos, sistematizamos, grabamos, fotografiamos, escribimos y compartimos. Nos ayuda a visibilizar energías e inversiones de las personas y organizaciones implicadas. Seremos más conscientes de los pequeños logros y aprenderemos de los retrocesos. Nos conecta con otras realidades con las que contrastar y seguir profundizando.
  9. Inversiones y retornos. Es un momento delicado. No hay energía ni dinero para lo que no impacta rápido. Una propuesta grande tiene que construirse en pasos pequeños. Buscar y reconocer los impactos pequeños y significativos.
  10. Reconectando con lo que ya conocimos y nos fue bien. Hay algo en los futuros que nos interesan que de alguna manera nos llevan a reconectar con practicas, valores claves en nuestro pasado. Una herramienta nueva para conectar con personas diferentes conversando para aprender. Nos puede costar más o menos entrar a un hangout pero si conecta con lo que es una necesidad o principio rector de nuestro proyecto acabaremos ajustando lo necesario.

Se queda alguna idea en el tintero y con ganas de profundizar. Seguimos escribiendo, compartiendo y conversando.

8 Responses to Lo nuevo en lo viejo: Sin haberlo deseado me ha salido un decálogo sobre procesos de cambio.

  1. “Y recordemos que a veces para mover estas rocas hacemos tanta fuerza que nos contagiamos de rigidez”. ¿Cuanta razón Asier!
    Me llevo los puntos 4, 7 y 9 como anotación para nuevas realidades.
    Abrazo!

    • Gracias Isabel. Ya sabes que lo más interesante de esta historia es jugar en directo y ser medianamente conscientes de lo que se repite. Aunque a veces nos haga sentirnos un poco idiotas (a mi me pasa…)

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  3. Ya. El asunto es que resulta que la roca casi siempre es el otro. En mi opinión, pretender mover rocas significa que uno mismo se ha convertido en roca.

    • Bueno. Más que convertirnos en roca, que pudiera parecer que solo podemos volver a movernos magia mediante, vamos acortando nuestros movimientos, los musculos se agarrotan y la llave de la puerta del cambio esta en muchos bolsillos y nunca en el mio. Cuando empujas y empujas a veces es interesante coger distancia. No vaya a ser que la roca (si lo es) quisiera moverse hacia el lado contrario… :D Gracias por estar aquí.

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  6. No conocía el decálogo. Enhorabuena. Tanto dicho en tan poco. Empecemos también con conductas: ¿seremos capaces de hacerlo sin capitanes? ¿durará mucho la travesía del desierto para esos pocos? Lo viejo, lo nuevo que mañana es viejo ¿No será el proceso el objetivo? Gracias por haber removido un alma.

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